Cuando me enteré que Cristina anunció el pago con reservas de la deuda al Club de Paris no pude evitar preguntarme si era lo mejor que podíamos hacer con esos USD 6.700 mill. (mucha plata, no?). La conclusión a la que llegué fue.. un rotundo NO.
Vamos por partes..
¿Era necesario llegar a un acuerdo con el Club de París? Si, desde ya. Los accionistas del Club son gran parte de los gobiernos de las economías avanzadas, por lo que el pago no se inscribe exclusivamente en un marco puramente económico-contractual, sino que, más bien, roza lo político. No es un secreto que los gobiernos de estos países tienen una influencia interesante sobre grupos empresarios locales, bancos y organismos multilaterales (no sólo existe el IMF, claro), por lo que el hecho de estar “en falta” con el Club puede generar ciertos dolores de cabeza en lo que hace a la posibilidad de obtener financiamiento en los mercados ( y de los mismos organismos a traves de créditos blandos, con un costo que suele ser de un tercio del que nos factura el bolivariano) y a la radicación de inversiones.
Pero estos “costos” del default con el CP se materializaron ni bien se apagaron los aplausos a Rodríguez Saa en el Congreso aquel verano de 2001/2002. Entonces, ¿por qué la conveniencia de pagar ahora y no antes?. Fácil, la economía argentina nunca avizoró tantos nubarrones en el horizonte como hoy, con superávits gemelos débiles estructuralmente (excesivamente dependientes del precio de las commodities, con importaciones que vienen lanzadas y, por el lado del fiscal, una trayectoria de gastos que no puede frenarse violentamente sin originar una guerra civil), inflación que no cede y una trayectoria de crecimiento que ya no se asemejará a la de los últimos años. Cuando te sobra la plata, y sabés que por lo menos en el corto plazo no te va a faltar, el margen de acción es mayor. ¿Para qué vas a sacrificar miles de millones de USD en mejorar tu imagen ante los mercados cuando no necesitas recurrir a ellos?. En resumen, la oportunidad de encontrarle cierta solución a estos “holdouts soberanos” no es materia de discusión.. Asumiendo que era necesario, ¿era la mejor solución posible?. Aquí se abre espacio para el debate, y me permito emitir mi humilde opinión al respecto. En un contexto como el actual, de frenazo importante del nivel de actividad, inflación que no se sale de control pero tampoco da señales de ceder, bajísima credibilidad internacional, mercados cerrados (que no se van a abrir por arte de magia luego del pago al CP) y con dudas sobre las posibilidades de cerrar la brecha financiera de 2009 en adelante, las reservas internacionales son más que nunca un instrumento para garantizar la estabilidad y, en palabras de Axel L, que la economía no se salga del corredor (al menos en algunas variables). Prueba de ello es que la economía argentina logró soportar una salida de capitales de casi USD 20.000 mill. en los últimos doce meses, y una “mini” corrida que eliminó casi el 10% de los depósitos sin sufrir mayores consecuencias. ¿Cuántos países del mundo aguantarían esto?. Probablemente no muchos. En nuestro caso, el Central respondió adecuadamente, no sin sacrificio de reservas, y los ánimos se calmaron. En este sentido, las reservas se asemejan a los seguros. Un seguro (contra lo que sea) es un costo mientras no exista la necesidad de usarlo. Es un pago CIERTO por un beneficio CONTINGENTE. Pero cuando la contingencia contra la que te asegurás deja de ser contingencia (e.g. se te incendia la casa), agradecés haberlo contratado. ¿Hubiera podido defender la moneda y la estabilidad del sistema el BCRA con un nivel sustancialmente menor de reservas? Es posible, pero seguramente las probabilidades hubieran sido menores que en un escenario como que el que tuvimos (cualquier similitud con “es posible, pero no probable” es pura coincidencia).
La deuda con el CP podría haberse refinanciado, estirándose los plazos y con algunos años de gracia, evitándose tremenda erogación inmediata. Cierto es que había que pasar por la auditoria del IMF, pero esta no hubiera sido más que formal (los fundamentals de la economía argentina, pese a todo, son relativamente sólidos).
Si había una necesidad imperiosa de usar las reservas, podría haberse destinado una parte a la recompra de deuda de corto y mediano plazo, despejando el horizonte de necesidades de financiamiento y ahorrando en costo financiero (es deuda con un rendimiento mucho mayor que el que exigiría el CP en una eventual refinanciación) También podría haberse destinado una parte a subsidiar créditos a la producción, con el consiguiente rendimiento social.
En fin, coincido en la necesidad de dejar atrás el default con el CP, pero había otras alternativas más interesantes para hacerlo. No nos olvidemos que la Economía es la ciencia que intenta asignar de la mejor manera posible recursos escasos para necesidades infinitas. Si los recursos fueran infinitos no existirían los economistas ni, aun peor para mi, los futuros economistas.
Para terminar me queda una última pregunta: ¿Cómo le explicarán los K a los intelectuales progres o a un tipo que cobra un plan social de ARS 150 que le pagamos USD 6.700 mill. de un saque, sin chistar, sin averiguar el origen de la deuda, etc, a los grandes centros financieros mundiales mientras aumenta la mortalidad infantil y el Chagas vuelve a ser un problema en el Norte?
“Delicias” del paraíso K..
¿Era lo mejor que se podía hacer?
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walras
Iván 1:35 am on Miércoles 3 · Septiembre · 2008 Permalink |
Coincido con el análisis. Creo que es un nuevo ejemplo de la improvisada ¿política? económica del gobierno. Parece estar guíada por la idea de que el BCRA es un “chanchito” donde se guardan los ahorros. Redrado, ¿qué onda? ¿No le dá un poquito de vergüenza participar de esto?
Escriba 9:41 am on Miércoles 3 · Septiembre · 2008 Permalink |
Primero “¿Era necesario llegar a un acuerdo con el Club de París? Si, desde ya. Los accionistas del Club son gran parte de los gobiernos de las economías avanzadas….” y luego nos habla de los niñitos con Chagas…. Corre por derecha, corre por izquierda… ¿??
walras 12:09 pm on Miércoles 3 · Septiembre · 2008 Permalink |
Ivan, totalmente de acuerdo en señalar la improvisacion de la política económica. Por lo que leí, esto se decidió en El Calafate el fin de semana y Redrado ni se había enterado..si eso es cierto, estamos complicados.
Escriba, creo que en un escenario de incertidumbre como el actual era necesario llegar a un acuerdo. El haber convalidado una TIR de 15% en la colocación de bonos a Venezuela fue la gota que rebasó el vaso. Por otro lado, “acuerdo” no implica cancelación al contado de la totalidad de la deuda, que puede refinanciarse a lo largo de 5,10 o 20 años a una tasa del 5-6%. Existen mejores maneras de disponer de esos fondos. Mi opinión es que en el contexto actual deberían estar respaldando al peso. Pero en todo caso podemos pagar deuda de mas corto plazo y que presenta mayor costo financiero. Podemos usar dicho ahorro para gasto social, por ejemplo. O directamente,
si tanto nos sobra la plata como para pagar “de una”, es inentendible que se privilegie la deuda externa (que nadie pide que se pague de una sola vez) y no haya suficientes fondos para combatir problemas urgentes, como la mortalidad infantil y el Chagas. Estamos siendo más papistas que el papa pagando sin chistar.
Pero coincido con usted, la idea era mostrar que al Gobierno se lo puede correr por izquierda y por derecha.
Escriba 12:34 pm on Miércoles 3 · Septiembre · 2008 Permalink |
Ah, bien. Estamos de acuerdo.
Saludos
normi 3:18 pm on Miércoles 3 · Septiembre · 2008 Permalink |
Estoy de acuerdo con lo dicho por Walras , y ademas pienso q’ esto preocupará más a los inversores, q’ pueden pensar que el gobierno cuenta ahora con menos recursos para los pagos del año próximo
Sobre tragedias y farsas « Son las instituciones, estúpido 11:17 pm on Jueves 11 · Septiembre · 2008 Permalink |
[...] los términos de la operación (que ya no sería “sin condiciones”). En dos posts anteriores (I y II) planteamos nuestra posición respecto a este tema, y sobre la bajísima probabilidad de que [...]