Cosas que no pueden ocurrir

Nadie puede caer tan bajo y buscar hacer política con el fallecimiento del ex presidente Kirchner. Pero este trágico suceso tampoco puede utilizarse para justificar comportamientos muy alejados de una concepción republicana y plural del Gobierno.

Una de las críticas que siempre se efectuó al kirchnerismo fue la confusión permanente entre partido gobernante, Gobierno y Estado, más allá de reconocerle algunas enormes mejoras en la calidad institucional (como el fin del silencio sobre los crímenes de los 70, el nombramiento de una intachable Corte Suprema o el fin de las humillantes misiones del FMI). En lugar de entender al Poder Ejecutivo como uno de los tres poderes del Estado, y al Frente para la Victoria como una parcialidad política que cuenta con el apoyo electoral mayoritario y circunstancial de una parte del pueblo, se ve al kirchnerismo como encarnando al “pueblo” y al partido representando el Estado. Recordar a Hebe diciendo que el “pueblo” está en la calle, cuando había 10.000 personas reclamando por la Ley de Medios. Si bien 10.000 es un buen número, asimilarlo al “pueblo” es un poco fuerte.

Respecto a asimilar al partido o movimiento, que por definición representa a una “PARTE” (de ahí, “partido”) del pueblo con el Estado, que representa a “TODO” el pueblo, los ejemplos no paran de sucederse. Mencionamos varias veces la utilización de los recursos públicos para promocionar al Gobierno, los medios públicos (678 y el Fútbol para Todos como casos extremos) y la utilización de documentos institucionales de la ANSES y el INDEC como instrumentos de propaganda. Si bien no es el único Gobierno que lo ha hecho (sería muy injusto acusarlo de “inventar” esta práctica lamentable), si es el que más lo ha extendido y más recursos ha dedicado. Un triste ejemplo es la nota que publicó el INDEC informando sobre la postergación de la publicación de algunos datos estadísticos previstos para el jueves 28 y el viernes 29. Si bien es entendible que se posponga unos días por el respetuoso duelo por la muerte de un ex presidente, es vergonzoso que un documento público, como el que adjuntamos a continuación y que puede verse fácilmente en la página del INDEC, utilice un lenguaje más propio de un comunicado de un partido político exaltando al “lider” que de un documento institucional de un organismo dependiente de un Estado que debería representarnos a todos, y no sólo a los que coinciden con los lineamientos de la gestión del actual Gobierno. También resulta una falta de respeto al Dr. Kirchner, ya que una parcialidad política busca apropiarse de su figura, cuando en realidad fue, con sus aciertos y sus errores, el presidente de todos los argentinos, y todos le debemos nuestro reconocimiento y respeto como ser humano primero y como figura relevante después.

Ojala podamos dejar atrás estas prácticas lamentables, y entendamos que se puede coincidir o no con un Gobierno, pero el Estado es de todos nosotros y para todos nosotros, independientemente de las saludables diferencias que puedan surgir en una sociedad.

Advertisement