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  • walras 6:46 pm el Thursday 6 · January · 2011 Permalink | Responder  

    Nota sobre la inseguridad 

    La inseguridad es, sin dudas, uno de los problemas más acuciantes para la sociedad argentina en la actualidad, y afecta a todos los estratos sociales. Se trata de un problema real, más allá de que es cierto que los medios tienen la capacidad tanto para “suavizar” la percepción social como para “potenciarla”. Así como Clarín, cuando tenía afinidad con el Gobierno, prácticamente no mencionaba el problema, y lo reducía a un par de delitos semanales en la sección policiales, a partir de 2008 (post conflicto con el campo), las noticias sobre crímenes y muertes comenzaron a inundar las tapas del Gran Diario Argentino.

    El problema real es mucho más complejo. No es cierto que no existía antes de 2008, y tampoco es cierto que hoy no se puede salir a la calle porque es inminente que a uno lo fusilen. Los problemas en general no explotan, sino que crecen o decrecen gradualmente. Y esto es lo que, en mi opinión, ocurre con la inseguridad. Tampoco importa si es “mayor” o “menor” que hace unos años (como tanto se discute), sino que “es”.

    El país vivió tres décadas de degradación social, con un fuerte aumento de la desigualdad y la pobreza extrema. Esto descompuso el tejido social, antes caracterizado por los derechos y la seguridad social universal, aunque el problema del crimen recién comenzó a notarse con mayor severidad en la segunda mitad de los 2000, cuando la primera generación que nunca vio laburar a sus padres pasó los 10 o 15 años. Es claro que en un país donde la igualdad de oportunidades y el ascenso social desaparecieron, los valores comunitarios se deterioraron, la cultura del trabajo se debilitó y millones de pibes fueron empujados a la pobreza absoluta, la inseguridad iba a aumentar, así como aumentó la violencia en todo el conjunto de la sociedad (basta ver el caos permanente de transito, las peleas en los subtes y colectivos, la violencia en las telenovelas, etc).

    Sin embargo, para poder resolver un problema es preciso hacer un diagnostico lo más completo posible, evitando parcialidades o preconceptos ideológicos que nos impidan llegar al fondo de la cuestión.

    Con esto me refiero, por un lado, a la ingenuidad de parte del progresismo, que ve a tipos que les disparan a embarazadas o golpean a viejos indefensos como a pobres victimas de una sociedad injusta. Esta visión, aun cuando pueda ser entendible que alguien que no tuvo oportunidades caiga en el delito, no considera que siempre hay alguna capacidad para decidir, y cae en un determinismo social muy ingenuo. Ante una misma situación, personas con similar background pueden actuar muy distinto. La visión de que la pobreza incita al delito, y que es “entendible” que alguien que no tuvo oportunidades mate a otra persona para robarle $20, es un insulto a la inmensa mayoría de desfavorecidos que busca ganarse el mango dignamente, despertándose a las 3 am, viajando como animales 4 horas por día, cartoneando (revolviendo la basura, por si no queda claro), haciendo changas o rebuscándoselas vendiendo algo (esto lo dijo la Presidenta en un excelente discurso: http://www.elpaisdehoy.com.ar/nota/3003). Muchas veces, estos laburantes son discriminados, maltratados por la policía, simplemente por su “pinta” o su color de piel. Esto hay que corregirlo, hay que generar un gran cambio en la sociedad, terminar con la discriminación y darle oportunidades de progreso a todos los que lo buscan. Considerando todo esto, es muy peligroso querer justificar el delito o resignarse a él, sólo porque la sociedad no dio oportunidades. A muchísimos no se las dio, muchísimos pasaron por situaciones tremendas, y sin embargo ahí están, peleándola, muchas veces contra la corriente. Se puede entender que alguien robe para comer, pero no que mate a palos a un viejo para robarle su miserable jubilación. El conflicto social seguramente exacerba el delito, y puede permitir entender algunos robos o hurtos, pero no puede usarse para justificar situaciones indescriptibles que sobrepasan cualquier límite. Con ese argumento, a una persona que le mataron a un ser querido para robarle dos mangos debería tener vía libre para matar a los responsables (¿qué peor para un ser humano que le maten un hijo?). Como afortunadamente vivimos en una sociedad de derecho, hay que dejar a la Justicia actuar, y no podemos permitir la justicia por mano propia bajo ningún concepto. Nada la justifica, como así tampoco nada justifica dispararle a un bebé para robar.

    También hay que considerar que el delito afecta justamente a los más pobres. No es lo mismo viajar en taxi de Recoleta a Puerto Madero que esperar un bondi 45 minutos a las 4 am en Gonzalez Catán para ir a laburar. Tampoco es lo mismo vivir en Isidro Casanova en una villa que vivir protegido en una mansión de San Isidro con seguridad privada. Esto es algo que parte del progresismo tiene que entender. Un delincuente no es Robin Hood. En general, es alguien que le está robando a otro pobre, o a lo sumo a alguien de clase media, que se gana la vida con mucho esfuerzo. Los ricos están muy bien protegidos de la inseguridad.

    Por otro lado, también es muy peligrosa e ingenua la visión de la “mano dura”. La mano dura nunca resolvió nada en ningún lado. Querer solucionar todo con palos es atacar las consecuencias y no las causas, con el riesgo adicional de generar situaciones al margen de la ley y violaciones a los derechos humanos. Además, sería muy peligroso darles más poder a las fuerzas de seguridad, sin una reforma profunda que garantice el control civil de las policías federal y provinciales, que evite los excesos y que asegure el respeto absoluto a la ley, el debido proceso y el derecho a la defensa de todo detenido. En resumen, uno puede reprimir mucho, pero mientras existan las causas que lo generan, el delito va a seguir en aumento. Y, en general, la van a pagar los que no tienen nada que ver.

    Entonces, ¿cómo solucionamos el problema? En mi opinión, hay que atacarlo por varios frentes:

    1.Reformar a las fuerzas de seguridad, rescatando a los buenos elementos y eliminando a los malos, e ir a fondo contra las redes de crimen organizado. El narcotráfico es un ejemplo. Muchas veces se castiga a un pibe que se fuma un porro, pero no se va contra los que lucran con eso. Se trata de negocios millonarios, que pueden corromper a cualquier estructura del Estado, y utilizan como mano de obra a los desfavorecidos. En lugar del trabajo y el esfuerzo, les ofrecen vicios a cambio de delinquir y proteger sus negocios, degradando los valores sociales. También hay que reformar las cárceles. En lugar de ser inhumanas universidades del delito, tienen que ser lugares de reinserción para dar a los detenidos una segunda oportunidad.

    2.Atacar la pobreza y la desigualdad. Garantizar un piso mínimo y digno para todos, que asegure comida, vivienda, salud y educación, y elimine situaciones de desamparo. En este sentido, fue muy buena la implementación de la Asignación Universal por Hijo, aunque debería aumentarse y extenderse a todos. También hay que sacar a los pibes urgente de la calle, hacerse cargo de ellos en lugar de dejarlos tirados en el piso aspirando pegamento, siendo un peligro para ellos y para la sociedad, y mostrarles que existe un mundo distinto al de la droga y el delito.

    3.Incrementar el presupuesto para prevención. Si bien más policías por si solo no soluciona nada, es claro que hoy por hoy faltan policías en la calle. Al menos para dar una percepción de que no hay zonas liberadas, y de que hay a dónde recurrir si uno sufre un delito. Crear corredores seguros e incrementar los patrullajes nocturnos (hoy por hoy, hasta caminar por avenidas de noche es circular por una tierra de nadie).

    4.Que la Justicia cumpla su parte. No puede ser que la Policía detenga a un delincuente y la Justicia lo libere al instante. Hay infinidad de casos de asesinos que mataron a horas o días de haber sido detenidos y liberados por otros delitos. Esto se tiene que terminar. También la vergüenza de que las cárceles estén llenas de detenidos sin condenas. Hay que agilizar los procesos y asegurar el derecho a defensa, no lavarse las manos y liberar a delincuentes o mandarlos en cana sin sentencia. Esa es una de las peores violaciones a los DD.HH. Desde ya, esto no se logra sólo optimizando los recursos disponibles, sino asignando más presupuesto allá donde se lo requiera. Las causas son complejas, y las soluciones no lo son menos. Es una problemática que requiere un plan serio, con medidas de corto, mediano y largo plazo.

    Ojala estemos a la altura de enfrentarla, ya que un mayor deterioro en la situación puede conducir a una fragmentación social aun mayor, que desemboque en más violencia y en falsas (y peligrosas) “soluciones” de derecha.

     
    • Alejandro 10:50 pm el Jueves 6 · enero · 2011 Permalink | Responder

      Estoy de acuerdo, aunque agregaría que la reforma de las fuerzas de seguridad debe comprender la recomposición salarial de los efectivos. En mi provincia, la de Bs. As., el sueldo de un agente es de $ 1800.- Para superar los $ 3000 un policía necesita hacer todo tipo de trabajos adicionales, mediante una carga horaria inhumana que por otra parte, lo deja en desventaja frente a los delincuentes, porque está exhausto. Si legalmente quiere ganar mas, es imposible porque no le dan las horas del día. Con esos niveles de ingresos es casi imposible mantener una familia y prosperar, de modo que la corruptela es la primera opción de subsistencia que abre la puerta al otro tipo de crimen, en que la policía directamente participa y hasta dirige. Hace años se hablaba del “costo de la segunda opción”, que es delinquir. ¿cuál es actualmente? ¿Perder $ 1800? Un chiste. Una segunda cosa, es utilizar más el concepto de control social, a través de la participación dejando claro que comprendo que una descentralización mal ejecutada puede profundizar el efecto de las oligarquías locales corruptas. La reforma Arslanián contenía algunos errores, pero desde mi punto de vista, creo que podría solucionarse. (Entendamos que Arslanián no fué el creador del concepto de policía de cercanía, ni de control social de las fuerzas de seguridad, algo sumamente difundido en todo el mundo). Una tercera acotación es que los jueces muchas veces están obligados por la legislación a actuar del modo en que lo hacen. De lo contrario, cometerían prevaricato. Hay que analizar en detalle la legislación y encontrar también las soluciones legislativas, porque no todo es problema del funcionamiento del poder judicial. Finalmente, los concejos de las magistraturas, deberían garantizar una menor politización de la justicia.

      • Alejandro María Cardoso 10:52 pm el Jueves 6 · enero · 2011 Permalink | Responder

        Estoy de acuerdo, aunque agregaría que la reforma de las fuerzas de seguridad debe comprender la recomposición salarial de los efectivos. En mi provincia, la de Bs. As., el sueldo de un agente es de $ 1800.- Para superar los $ 3000 un policía necesita hacer todo tipo de trabajos adicionales, mediante una carga horaria inhumana que por otra parte, lo deja en desventaja frente a los delincuentes, porque está exhausto. Si legalmente quiere ganar mas, es imposible porque no le dan las horas del día. Con esos niveles de ingresos es casi imposible mantener una familia y prosperar, de modo que la corruptela es la primera opción de subsistencia que abre la puerta al otro tipo de crimen, en que la policía directamente participa y hasta dirige. Hace años se hablaba del “costo de la segunda opción”, que es delinquir. ¿cuál es actualmente? ¿Perder $ 1800? Un chiste. Una segunda cosa, es utilizar más el concepto de control social, a través de la participación dejando claro que comprendo que una descentralización mal ejecutada puede profundizar el efecto de las oligarquías locales corruptas. La reforma Arslanián contenía algunos errores, pero desde mi punto de vista, creo que podría solucionarse. (Entendamos que Arslanián no fué el creador del concepto de policía de cercanía, ni de control social de las fuerzas de seguridad, algo sumamente difundido en todo el mundo). Una tercera acotación es que los jueces muchas veces están obligados por la legislación a actuar del modo en que lo hacen. De lo contrario, cometerían prevaricato. Hay que analizar en detalle la legislación y encontrar también las soluciones legislativas, porque no todo es problema del funcionamiento del poder judicial. Finalmente, los concejos de las magistraturas, deberían garantizar una menor politización de la justicia.

        • walras 11:59 am el Viernes 7 · enero · 2011 Permalink

          Estamos de acuerdo. El control ciudadano es fundamental, como también lo es la rejerarquización del policía. Es muy importante que el efectivo se sienta orgulloso de ser policía, que cobre un sueldo digno y tenga otros beneficios, como pueden ser préstamos hipotecarios, una buena obra social para la familia, etc.
          Saludos y gracias por el comentario.

    • Andy 5:44 pm el Domingo 23 · enero · 2011 Permalink | Responder

      Walras, te dedico este tema:

  • walras 6:46 pm el Wednesday 15 · December · 2010 Permalink | Responder  

    Reflexión sobre la crisis del Parque Indoamericano 

    Afortunadamente, se llegó a un principio de solución en la dramática situación social que comenzó con la toma del Parque Indoamericano. Si bien tardía, y con 3 (¿o 4?) muertos detrás, es un gran avance que Macri y el Gobierno Nacional hayan dejado por un segundo la rosca política de lado y se hayan reunido, aun con sus discrepancias, para buscar una forma de resolver el conflicto.

    Aunque no es bueno buscar culpables (esto pasó los primeros días de la toma, con las consecuencias que conocemos), sino más bien soluciones, me gustaría dar mi opinión sobre la responsabilidad que le cupo a cada nivel de Gobierno, y mi visión sobre el conflicto. Desde ya, es sólo un punto de vista más, y está totalmente abierto al debate y las críticas, pero escuché tantos comentarios profundamente ideologizados (desde el fascista e ingenuo “rajemos a palos a todos estos vagos” al irresponsable y no menos ingenuo “viviendas para todos en el parque”). Vamos por partes. Primero las responsabilidades:

    Gobierno Porteño

    1. Una profunda incapacidad para entender los conflictos sociales. De acá que se haya buscado la represión de entrada, sin sentarse a analizar y a buscar soluciones duraderas y sustentables.
    2. Una xenofobia alarmante y muy pero muy preocupante. Macri, basado en encuestas, giró aun más a la derecha y fue con el típico discurso contra los inmigrantes. Pero los datos lo desmienten. La inmigración no explotó (al contrario, seguramente era mayor en la época del 1 a 1), y además la tasa de actividad (% de gente trabajando o buscando trabajo) es mayor entre los inmigrantes bolivianos y paraguayos que entre los argentinos. Tampoco es cierto que “no pagan impuestos”, como muchos creen para excluirlos de la provisión de servicios sociales básicos. Cuando un boliviano compra pan, está pagando Ingresos Brutos para la Ciudad e IVA para la Nación, a la vez que está incrementando la facturación, las ganancias y la demanda de mano de obra del comercio (aumentando la reca de impuestos como Ganancias, Monotributo y las cargas de la seguridad social, incrementando el consumo y dando trabajo). En resumen, debe haber chorros y vagos como hay argentinos chorros y vagos, pero son más, en porcentaje, los inmigrantes que quieren trabajar que los argentinos que quieren trabajar, a la vez que contribuyen con su actividad al desarrollo del país. Si queremos “justicia”, a los inmigrantes hay que darles lo mismo que a los argentinos.
    3. Una ineptitud absoluta para utilizar los fondos de los que ya se dispone. Macri siempre hizo énfasis en la gestión, pero no llegó a ejecutar ni el 20% de los fondos que la Legislatura le autorizó para viviendas en 2010. Tiene razón cuando dice que la Ciudad no le puede resolver los problemas a todo el país, pero si no cumple su parte, no tiene derecho a reclamar.
    4. Una especulación política miserable. De entrada se buscó tirarle el fardo al Gobierno Nacional, como si el Gobierno Porteño tuviera cero responsabilidad en esto. Y ni hablar del apadrinamiento de mafias y punteros políticos, que son los que realmente lucran con quienes lo necesitan.

    Gobierno Nacional

    1. La continuación de una política económica y social que no resuelve los dramas estructurales del país. El país creció como nunca desde 2003 (parte suerte, pero también gran parte mérito de K), pero la pobreza sigue afectando a 1 de cada 3 personas. Basta salir a la calle, y ni hablar de recorrer el sur de la ciudad, el Conurbano o las ciudades del interior para darse cuenta que el país del INDEK, de explosión del consumo y 3% de indigencia, es una gran mentira. El conflicto social ocurre en un país donde las mineras, las cerealeras, las automotrices y los bancos tienen ganancias record. Mientras no se avance hacia un modelo inclusivo e integrador en serio, no hay solución para el déficit habitacional, la pobreza o la inseguridad. El Gobierno Nacional no puede desentenderse de esto.
    2. Esconderse detrás del discurso progre para lograr rédito político, pero en los hechos hacer lo contrario. Además de lo dicho en el punto 1, aprovecharse de la estupidez de Macri para diferenciarse de la “xenofobia”, pero en la práctica no hacer nada para que los inmigrantes se sumen a la sociedad. No es menos xenófobo tener una ley migratoria laxa, pero a la vez no darles herramientas a los inmigrantes para que se integren y puedan gozar plenamente de sus derechos. Esto los condena a apilarse en villas, a laburar en negro y a ser explotados por mafias y narcos.
    3. Tirarle el fardo 100% a Macri, cuando es claro que la problemática de miseria y crisis habitacional en la Ciudad se inscribe dentro de una complejísima realidad social que incluye al Conurbano y al modelo de país, que lleva décadas. Si tanta gente quiere concentrarse en la Ciudad, o cerca de ella, es porque en el Conurbano y el interior no hay posibilidades de trabajo ni de progreso social. Y si hay gente del Conurbano que busca ir a los hospitales o las escuelas de la ciudad, es porque la calidad de las mismas en el Conurbano, mayormente gobernado por el kirchnerismo, deja mucho que desear.
    4. La misma especulación política pequeña y miserable de Macri. Con la salvedad que el Gobierno controla las fuerzas federales y todavía es responsable de la seguridad en la Ciudad. El intento de desgastar a Macri liberando la zona causó muertos y heridos, y puso en riesgo la vida de quienes estaban dentro y quienes estaban fuera del Parque. No había que mandar a la Federal, a Gendarmería o a Prefectura a reprimir, sino a proteger a todos los que estaban ahí. Cuando el Estado desaparece, rige la ley del más fuerte, su lugar lo ocupan mafias y narcos, y los perjudicados son los más vulnerables. Todo es discutible (planes de vivienda, ley migratoria, Macri, Cristina), menos la obligación del Estado de hacerse presente para proteger a TODOS los ciudadanos.

    Además de ver quién es responsable, y en qué grado, es importante tratar de entender el conflicto, sin caer en ingenuidades ni prejuicios ideológicos (del tipo “pobrecitos los pobres”, “son todos vagos”, “cerremos las fronteras” o “como odio a Macri, le tiró todo el fardo a él”). La realidad es muy compleja, e intentar reducirla a uno o dos hechos estilizados es muy grave. Si los conflictos no se entienden, si no se diagnostican correctamente, encontrar una solución duradera y beneficiosa para todos es imposible.

    Es claro que en este tema de las tomas el problema de fondo es la situación de marginalidad y pobreza que sufre gran parte de la población, agravadas por un Estado Nacional, Provincial y Porteño ausente. Sin embargo, no hay que olvidarse de las mafias, muchas veces bancadas desde la política, que explotan a esta gente y los utilizan para beneficios. En la toma hubo de todo. Una inmensa mayoría de gente necesitada, desesperada, pero engañada y muchas veces movida por punteros y mafias. En el parque se mezclaba gente que quería su pedacito de tierra, barras que defendían su negocio, mafias que no querían perder el enorme negocio inmobiliario que se da en las villas (alquilando casillas infrahumanas a familias por $1.000 mensuales) y miserables que loteaban terrenos del parque para luego vendérselos por $500 o $600 a gente desesperada. Ni hablar de lo complejo que es el conflicto, que una de las primeras denuncias por ocupación la hicieron las progresistas Madres de Plaza de Mayo, pidiendo la presencia de la fascista Policía Metropolitana para impedir la toma de su predio por gente desamparada.

    Pero de nuevo, el problema de fondo es la marginalidad. Una persona con trabajo digno, acceso a la educación y a la salud, y una vivienda humana, difícilmente pueda caer en las garras de la mafia.

    Si bien corresponde a todas las instancias involucradas arribar a una solución, es imprescindible el diálogo, sin exclusiones, sin miserias políticas y sin privilegiar intereses personales o partidarios. En mi opinión, en cualquier solución deberían tenerse en cuenta los siguientes puntos:

    1. Trabajar fuerte para incorporar a la sociedad a los excluidos, dando documentos (sin los cuales no pueden acceder a planes como la Asignación Universal por Hijo) y haciendo que el Estado llegue a las zonas más postergadas. Urbanizar las villas, poner escuelas, comisarías, luminarias, centros de salud, abrir calles, etc. Que no sean barrios de segunda, sino barrios como cualquier otro. Esto es relativamente rápido, pero requiere mucha decisión política. Por ejemplo, no se entiende por qué Macri invierte en las plazas de Recoleta o en el Rosedal, pero deja convertido en un baldío al Parque Indoamericano.
    2. Cambiar el modelo de país, hacia uno más inclusivo y con igualdad de oportunidades. Si bien esto lleva tiempo, algún día hay que empezar. Nunca se va a bajar la pobreza con casi 25% de inflación, que se intenta negar desde las estadísticas oficiales. Basta de pibes perdidos por la droga en las calles, basta de gente durmiendo a la intemperie, basta de desidia del Estado. Esto implica también un desarrollo más federal, dando oportunidades en el interior para que la población no siga concentrándose en el AMBA.
    3. Hacer cumplir las leyes. El primer paso es reducir el conflicto social, con diálogo y oportunidades. Pero esto no puede hacernos olvidar que hay cosas inaceptables, como la toma de espacios públicos y el avasallamiento de la ley. Un país no puede vivir permanentemente en conflicto, con tomas, cortes de calles, paros, etc. Y no porque uno sea amante del orden o de la paz de los cementerios, sino porque son situaciones que elevan la incertidumbre, el caos, la violencia, reducen la productividad e impactan en la generación de riqueza, empobreciéndonos a todos. Es cierto, cuando la gente está desesperada hace cualquier cosa, con lo cual hay que lograr que la gente no esté desesperada. Luego, hay que respetar la ley y punto. No puede ser que siempre se busquen excusas para no cumplirla.
    4. En este caso puntual, avanzar en un plan de viviendas en serio, financiados por la Nación, las provincias y los municipios, para terminar con el déficit habitacional. Desde ya, esto no implica regalarle la casa a nadie. La entrega de viviendas debe ir acompañada de un plan de pagos, acorde a la capacidad de cada familia en situación de vulnerabilidad. Si hoy le pagan $1.000 por mes a un mafioso por el alquiler de una casilla de chapa miserable, que le paguen $500 por mes al Estado para ser dueños de una vivienda digna. Sin regalar, pero con un plan de pagos plurianual, cuotas pequeñas y una tasa de interés subsidiada (que puede ser 0%).

    En resumen, es un conflicto solucionable, y mucho más complejo que el simple “Macri facho” o “bancar vagos”. Pero requiere un debate abierto y democrático sobre medidas de corto, mediano y largo plazo. Mientras el Gobierno Nacional y Macri privilegiaron la rosca, hubo muertos, heridos, caos, proliferación de tomas y negocios mafiosos. Cuando se juntaron y dialogaron como debe ocurrir, el panorama cambió. Volvió la seguridad a la zona, y surgió la promesa de una solución. Ojala los muertos no hayan sido en vano, las promesas esta vez se cumplan y todos nosotros estemos a la altura de las circunstancias para construir un país mejor.

     

     
    • Bruno 11:56 am el Viernes 17 · diciembre · 2010 Permalink | Responder

      Hola Walras, buen post.
      El problema de las tomas de tierras, además de los factores que señalás, tiene que ver, estrechamente, con la absoluta ausencia de políticas públicas coherentes en relación al tema.
      Es decir, no se trata sólo del bienestar económico, o de la desconcentración de población de la capital (que de hecho es una tendencia; la primacía de buenos aires está cayendo desde hace 30 años).
      Se trata de política habitacional, y más puntualmente, de política urbana. Hay una ausencia estructural de mecanismos de acceso al suelo urbano. Y esto es un asunto que tiene que atenderse directamente, con políticas específicas.
      Abrazo

      Bruno

      • walras 6:51 pm el Jueves 6 · enero · 2011 Permalink | Responder

        Asi es, pasaron los gobiernos, y la planificación urbana siempre brilló por su ausencia.
        Abrazo y gracias por el post.

    • Marcos 4:22 pm el Martes 4 · enero · 2011 Permalink | Responder

      La idea de la tasa 0% conecta con uno de los elementos del imaginario del prejuicio xenófobo que es la idea de que hay habitantes de este país que reciben una constelación de subsidios y asignaciones que les permite permanecer ajenos al trabajo remunerado.
      Es muy difícil implementar una cosa así.
      Me parece que hay que mandar a la mitad de la población a que lea la constitución y, cuando entiendan el espíritu, hablamos.
      Muy bueno el texto.

      • walras 6:50 pm el Jueves 6 · enero · 2011 Permalink | Responder

        Si claro Marcos, estoy totalmente de acuerdo. También por eso intenté dejar en claro que la inmensa mayoría de los inmigrantes de países limítrofes labura y contribuye de múltiples formas al país (vía su propio laburo, en general pésimamente remunerado, aumentando la reca de impuestos, incrementando el consumo, etc). Lo de la tasa 0% era una propuesta, que seguramente hay que discutir. Puede ser 0% o puede ser positiva, pero en este caso, subsidiar la tasa no es tirar la plata. Además del costado humano de dar una vivienda digna, una familia con vivienda propia seguramente pueda desarrollarse de otra manera, invierta en mejorarla, etc. Y así se beneficia toda la sociedad.
        Saludos y muchas gracias por el comentario.

  • walras 9:00 pm el Tuesday 2 · November · 2010 Permalink | Responder  

    Cosas que no pueden ocurrir 

    Nadie puede caer tan bajo y buscar hacer política con el fallecimiento del ex presidente Kirchner. Pero este trágico suceso tampoco puede utilizarse para justificar comportamientos muy alejados de una concepción republicana y plural del Gobierno.

    Una de las críticas que siempre se efectuó al kirchnerismo fue la confusión permanente entre partido gobernante, Gobierno y Estado, más allá de reconocerle algunas enormes mejoras en la calidad institucional (como el fin del silencio sobre los crímenes de los 70, el nombramiento de una intachable Corte Suprema o el fin de las humillantes misiones del FMI). En lugar de entender al Poder Ejecutivo como uno de los tres poderes del Estado, y al Frente para la Victoria como una parcialidad política que cuenta con el apoyo electoral mayoritario y circunstancial de una parte del pueblo, se ve al kirchnerismo como encarnando al “pueblo” y al partido representando el Estado. Recordar a Hebe diciendo que el “pueblo” está en la calle, cuando había 10.000 personas reclamando por la Ley de Medios. Si bien 10.000 es un buen número, asimilarlo al “pueblo” es un poco fuerte.

    Respecto a asimilar al partido o movimiento, que por definición representa a una “PARTE” (de ahí, “partido”) del pueblo con el Estado, que representa a “TODO” el pueblo, los ejemplos no paran de sucederse. Mencionamos varias veces la utilización de los recursos públicos para promocionar al Gobierno, los medios públicos (678 y el Fútbol para Todos como casos extremos) y la utilización de documentos institucionales de la ANSES y el INDEC como instrumentos de propaganda. Si bien no es el único Gobierno que lo ha hecho (sería muy injusto acusarlo de “inventar” esta práctica lamentable), si es el que más lo ha extendido y más recursos ha dedicado. Un triste ejemplo es la nota que publicó el INDEC informando sobre la postergación de la publicación de algunos datos estadísticos previstos para el jueves 28 y el viernes 29. Si bien es entendible que se posponga unos días por el respetuoso duelo por la muerte de un ex presidente, es vergonzoso que un documento público, como el que adjuntamos a continuación y que puede verse fácilmente en la página del INDEC, utilice un lenguaje más propio de un comunicado de un partido político exaltando al “lider” que de un documento institucional de un organismo dependiente de un Estado que debería representarnos a todos, y no sólo a los que coinciden con los lineamientos de la gestión del actual Gobierno. También resulta una falta de respeto al Dr. Kirchner, ya que una parcialidad política busca apropiarse de su figura, cuando en realidad fue, con sus aciertos y sus errores, el presidente de todos los argentinos, y todos le debemos nuestro reconocimiento y respeto como ser humano primero y como figura relevante después.

    Ojala podamos dejar atrás estas prácticas lamentables, y entendamos que se puede coincidir o no con un Gobierno, pero el Estado es de todos nosotros y para todos nosotros, independientemente de las saludables diferencias que puedan surgir en una sociedad.

     
  • walras 6:11 pm el Monday 1 · November · 2010 Permalink | Responder  

    El legado de Nestor 

    Nestor Kirchner fue un hombre que despertó pasiones, amores y odios entre los argentinos. No fue un héroe que salvó al país, ni tampoco un villano que lo destruyó. Fue un hombre que tuvo aciertos y cometió errores, que la historia se encargará de juzgar y balancear, pero que hizo de la política su vida y que difícilmente pueda ser olvidado.

    En estos momentos, y pasado el período de respetuoso silencio, es importante intentar reflexionar sobre algunos aspectos positivos y negativos que conforman el legado de Kirchner, tratando de evitar el fanatismo, que tan común se ha hecho entre sus partidarios y sus detractores. Sólo así podremos quedarnos con lo bueno que nos dejó, e intentar corregir lo que consideremos que hay que corregir.

    Los aspectos positivos de la gestión K fueron muchos, e intentar obviarlos sería, aparte de una negación de la realidad, un acto de deshonestidad intelectual. No puede dejar de destacarse el nombramiento de una nueva (e independiente) Corte Suprema, después de la vergüenza menemista. Tampoco la recuperación del rol central de la política y la militancia, luego de una década del 90 en la que el país parecía tener que resignarse al modelo global impuesto por los países centrales, y desde EE.UU. se anunciaba el “fin de la historia”. Muchos jóvenes que jamás se habían interesado por la política lo hicieron bajo su Gobierno, y eso es muy positivo. Y ni hablar de volver a discutir los crímenes de la década del 70, luego de varios gobiernos que quisieron acallar el tema, aunque la parcialidad extrema del Gobierno y un uso político posterior conspiraron contra un proceso que podría haber unido a los argentinos a superar una etapa terrible de la historia. En el aspecto de la gestión macroeconómica, resulta difícil no considerar al gobierno de Nestor como uno de los mejores de la historia, con el período de crecimiento más largo e intenso en décadas. Mantuvo los pilares de la gestión Duhalde, privilegió la continuidad y no cayó en la tentación de otros gobiernos de destruir lo que había hecho su antecesor (esto, lamentablemente, si ocurriría a partir de 2007). Si bien el mundo lo ayudó como a ningún otro (precios de las materias primas en niveles históricos), lo cierto es que mantuvo los superávits gemelos y fue generando un importante desendeudamiento, que se prolongó durante la gestión de Cristina. Más allá de los costos que seguramente tuvo, lo cierto es que hoy la Argentina muestra niveles de endeudamiento con el sector privado y externo inéditos en tres décadas, y el problema de la deuda parecería ir quedando atrás. El manejo macro, a su vez, permitió dejar un enorme margen al país para afrontar las crisis externas y el conflicto con el campo, sin sufrir un colapso como tantas veces le ocurrió al país. También se canceló la deuda con el FMI, y nos evitamos tener que seguir con las recetas que tanto mal le hicieron a la Argentina. No puede olvidarse tampoco la estatización de las AFJP, que si bien fue criticable por sus métodos y sus fines (financiar el gasto político del Gobierno), permitió recuperar para el Estado importantes flujos y stocks de recursos, que habían quedado a merced de un fenomenal negocio financiero de un puñado de empresas y habían generado un enorme agujero fiscal al sector público desde mediados de los 90. También es destacable la nueva ley de educación, más allá de los problemas de implementación, reemplazando a la nefasta Ley Federal de Educación de los tiempos de Menem. Es muy importante también la Asignación por Hijo, aunque lamentablemente fue implementada muy tardiamente, con un ingreso muy bajo y sin ser todavía universal. Sin embargo, pese a los problemas y a que el kirchnerismo terminó implementándola en gran parte para evitarse que la oposición la aprobara en el Congreso, fue una enorme mejora respecto a la situación previa. Finalmente, mencionamos la Ley de Medios, que si bien tiene problemas y, sin control, podría ser usada por el Gobierno para incrementar su presencia en los medios, claramente es superior a la ley previa, que cede en bandeja el negocio a las corporaciones mediáticas (ver la televisión argentina inundada por Tinelli las 24hs del día realmente hace muy difícil no querer un cambio).

    Entre los aspectos negativos, los más graves se vinculan con el deterioro de la situación social, la inflación y la inseguridad (en mi opinión, en ese orden). La inflación es un flagelo que afecta mucho más intensamente a los sectores de bajos recursos, dado que gastan gran parte de sus ingresos en alimentos (los productos que más aumentaron) y no tienen la posibilidad de protegerse contra la inflación, como si tienen la clase media o los ricos con inversiones financieras, inmuebles o ajustando sus ingresos en línea con la inflación (empresarios, trabajadores en blanco). Es cierto que a veces puede preferirse una inflación superior a la internacional si el resultado es más crecimiento, pero la Argentina llegó a un punto de inflación persistente por encima del 20% (2009, un año de recesión, tuvo un piso de inflación de 15%), que diluye los frutos del crecimiento. Por ejemplo, Brasil creció mucho menos que la Argentina en estos últimos años, y sin embargo logró hacer caer dramáticamente la pobreza. Nuestro país creció más, pero la inflación mantuvo la pobreza en los niveles de 2007. Si no se la ataca, será imposible mejorar la situación del 25%/30% de la población que se encuentra en situación de pobreza, por más crecimiento o planes sociales que se implementen. La inseguridad también está vinculada a la situación social. Si bien el determinismo social no existe, y la enorme mayoría de los individuos en situaciones dramáticas de pobreza y exclusión la pelea dignamente día a día, es claro que la conformación de un núcleo estructural de pobreza a partir del colapso de la Argentina a partir de 1975, profundizado en los 90 y visto en toda su magnitud en 2001/2002, generó una destrucción de valores y códigos sociales. El resultado inevitable era un aumento gradual de la inseguridad (no explosivo, como muestran algunos medios de comunicación), no por un aumento de la pobreza, sino por una destrucción de pautas de comportamiento y pérdida de cultura del trabajo, con chicos al margen del sistema que nunca tuvieron la referencia de ver trabajar a sus padres. La droga sólo empeoró esto, y hace que, si bien se discute si hay más delitos en promedio en el país, los que hay sean más violentos. Mientras no se encare la dramática situación social y se saque a los chicos de la calle para darles un futuro digno e igualdad de oportunidades, no hay forma de que esto mejore. El Gobierno permanentemente negó el problema, como si fuera una sensación. Y si bien la causa estructural (situación social) sólo puede mejorarse gradualmente, hay otras políticas para implementar, como una depuración de las fuerzas de seguridad, aumentos de presupuesto para la Justicia y confección de planes de prevención del delito junto a provincias y municipios. No hay que olvidar que la inseguridad, aunque suene paradójico, afecta más a los pobres. Es mucho más probable que le roben a un pibe que tiene que caminar 15 cuadras y esperar 30 min a la noche un colectivo en San Justo para ir a visitar a un amigo en Jose C. Paz que a un rico que se toma un taxi entre Recoleta y Puerto Madero para ir a cenar. De nuevo, la inseguridad no es culpa exclusiva de este Gobierno. Tiene sus raices en políticas que se remontan a décadas atrás, pero negar el problema mientras esté empeora si fue responsabilidad del Gobierno, al igual que destruir el sistema estadístico nacional para ocultar la inflación. Tampoco importa si hay más o menos, como suelen rebatir los que no lo consideran un problema alarmante. La realidad es que existe, independientemente de la estadística, y negarlo es algo de una gravedad extrema. Por otro lado, y aunque destacamos la recuperación de la política, también debe criticarse el fanatismo que el estilo de conducción impuso. Es muy triste ver los niveles de confrontación, y que a cualquiera que piense distinto se lo considere un enemigo o un conspirador. El debate es la esencia de la política y la democracia, y debe incentivarse, no acallarse utilizando falacias ad hominem, porque termina perdiéndose lo realmente importante, que son los argumentos.

    Estos fueron algunos de los que, en mi opinión, fueron los aciertos y los errores de Nestor. Seguramente quedan muchos otros (de ambos) que por una cuestión de espacio no incluí. Como dije al principio, sería muy interesante que se planteara un debate sobre el legado de Kirchner. Que esta situación sirva para que los argentinos reflexionemos, dejemos de lado la confrontación estéril y construyamos juntos el país. Siempre va a haber diferencias, y es saludable que así sea, pero tenemos que aprender a canalizar los conflictos por otras vías, que no le generen costos al país y traben su desarrollo. Sólo así honraremos la memoria de Nestor, y su muerte no habrá sido en vano.

     
    • Lis 10:59 pm el Lunes 1 · noviembre · 2010 Permalink | Responder

      Me pareció interesante la nota de opinión esbozada, sin embargo debo admitir que disentí en algunos aspectos planteados, tanto positivos como negativos, no solo por opinar distinto, sino porque creo que algunos están poco fundamentados. Por ejemplo, al hablar del aumento de inseguridad afirmas que esta se conformó a partir de un gradual aumento de la pobreza que “generó una destrucción de valores y códigos sociales” en el cual “El resultado inevitable era un aumento gradual de la inseguridad”. En este caso puntual y en el que hablas de una “cultura del trabajo”, siento que te dirigís y analizas la situación desde una perspectiva social (lejos de ser teóricamente fundamentada), como parte de una clase media (desde su cultura y valores) sin analizar realmente la “cultura” y “valores” (heterogéneos por su conformación multiculturalista). Para definir escasamente los valores y la conformación social deberías, como mínimo antes, buscar algunos trabajos antropológicos realizados en los barrios más humildes del conurbano y luego identificar cuales son estos valores y configuraciones sociales, las cuales vas a definir para sostener esta afirmación que realizas tan convencido.
      Creo que remitiéndonos a la realidad podríamos decir que no se perdió “la cultura del trabajo”(difícil de definir en términos teóricamente validados), simplemente desde el menemismo (y producto de sus nefastas políticas privatizadoras), el trabajo comenzó a escasear, generando condiciones paupérrimas para la gente más pobre y originando indicies superiores de indigencia.
      Volviendo a la inseguridad per sé, los índices de inseguridad actuales no distan demasiado del año 1986 (cuando comienzan a dispararse). El índice de homicidios cada 100mil habitantes es de entre 5 y 6,5, teniendo en cuenta que el INDEC pueda estar falseando un poco las estadísticas, cosa que es bastante difícil ya que no muere tanta gente por el año. Los 6,5 puntos se traducen en 2600 personas por año, 7 por día que la televisión te pasa sin parar y que equivalen a menos de un cuarto de los muertos por accidentes viales. El tema es que a esos la televisión no te los muestra, y tampoco te mostraba a los de la “inseguridad” antes del 2005 cuando el gobierno y el grupo Clarín se llevaban bien.
      Además hay que destacar que más del 50% de los homicidios se deben a causas que no son la inseguridad, como crímenes pasionales o riñas.
      Dejando de lado esto, los índices no son diferentes a los del resto de los países del tercer mundo, en los que existe una amplia desigualdad social y aparecen ciudades muy ricas con suburbios muy pobres. Sin ir más lejos en Latinoamérica solo tienen índices más bajos Chile con 2,6 (país que para la opinión liberal esta mejor que Argentina) y Bolivia con 3,5 (país que está peor), Argentina se ubica 3ra junto con Uruguay, con índices infinitamente inferiores a Brasil, Venezuela o Colombia.
      La comparación con Brasil creo que es incorrecta ya que su distribución del ingreso es peor que la nuestra, podes consultar en el índice de gini que los superamos ampliamente, la asignación por hijo es superior en dólares al plan bolsa familia y el poder adquisitivo es mayor en Argentina que en Brasil, a pesar de que su economía es mucho mayor. No te olvides que Brasil tiene, después de Haití, el índice de desigualdad social más alto de américalatina, a pesar de las excelentes presidencias de Lula (tampoco le vamos a exigir que cambie 500 años en 10).
      En cuanto a lo peor del gobierno, creo que es la deficiencia en la distribución de la riqueza, ya que a pesar de crecer a tasas chinas durante 8 años los índices de desigualdad no se han reducido lo suficiente. Es notable como los empresarios absorbieron gran parte del crecimiento mientras que los obreros no tuvieron la misma suerte.
      También es importante que luego de prometer una renovación en la política, el Kirchnerismo se aferró a lo más retrogrado y despreciable del peronismo bonaerense y la mafia sindical para ganar las elecciones del 2007, arruinando mucho de lo que había iniciado en 2003 y alcanzando el punto máximo en la alianza con Barrionuevo en Catamarca. Aquí Kirchner sigue al pie de la letra la frase de Perón “También se hacen ranchos con ladrillos de bosta”, a mi juicio, totalmente errado.
      Sin mas, me alegra que gente joven como nosotros, nos preocupe el rumbo que toma nuestro país y podamos tener una opinión crítica al respecto, con menor o mayor participación política.

  • walras 9:00 pm el Friday 15 · October · 2010 Permalink | Responder  

    82% móvil, minería y rentabilidad extraordinaria 

    La Presidenta vetó finalmente el proyecto del 82% móvil y la actualización de las jubilaciones congeladas entre 2002 y 2006, medidas ambas de una innegable justicia y equidad para garantizar una vejez digna a millones de personas que trabajaron por el país. El argumento fue que la medida hubiera supuesto la quiebra del Estado, una vuelta al déficit fiscal, inflación por una disparada del consumo, etc. Como se ve, argumentos calcados de lo que diría un neoliberal ortodoxo, más que un progresista que busca una distribución del ingreso más equitativa.

    Como mencionamos en posts anteriores, la plata está. La cuestión es qué intereses se busca tocar (o proteger) y qué se privilegia. Va una propuesta más para conseguir una partecita de los $40.000 millones que Boudou dice que costaría la medida:

    Retenciones a la minería, como al resto de los productos primarios. Recordemos que uno de los argumentos del progre Kirchner para ponerle retenciones móviles (que llegaban a superar el 45%) a los productores agropecuarios durante 2008 fue la “rentabilidad extraordinaria”. Y tenía razón. Las fuerzas especulativas en los mercados mundiales habían llevado la soja a casi USD600 en julio de 2008, un aumento de casi 200% respecto a 2002 y 70% respecto a mediados de 2007. No hay duda que se trataba de una rentabilidad extraordinaria, que iba a durar poco, y era bueno aprovecharla para inversión social o para armar un ahorro para épocas de vacas flacas.

    Sin embargo, parecería que para los K es distinto si la rentabilidad extraordinaria la obtienen los productores agropecuarios que si la obtienen las grandes multinacionales mineras. El precio del oro hoy está en un récord nominal histórico, en torno a USD1.350 la onza, registrando un aumento de más de 330% en relación a 2002. Y, sin embargo, no se escuchó a ningún funcionario K rasgándose las vestiduras como hicieron en 2008 contra la “oligarquía”, los “grupos de tareas”, etc, intentando subirle retenciones a la minería (hoy, si mal no recuerdo, pagan sólo 5%). -Nota al pie: durante el conflicto con el campo, el Gobierno arremetió con furia contra los productores, como si todos fueran Biolcattis y culpables del atraso del país, pero nada hizo contra los que se quedan con el grueso de la torta agroexportadora: las cerealeras extranjeras, como Cargill, Bunge, Dreyfus, etc.-

    ¿De cuánta guita hablamos en el caso de la minería? Las expo mineras, según la Secretaría de Mineria, fueron US$2.851 millones en 2009, de las cuales el oro explicó US$1.023 millones. Para este año, suponiendo un aumento promedio del precio del oro de 30% (conservador, ya que sólo estaríamos manteniendo el incremento hasta septiembre, cuando en octubre siguió subiendo) y del 5% en cantidades, las expo de oro sumarían US$1.400 millones. El resto de las expo mineras supongamos que suben 15% en valor (también conservador, ya que todos los minerales subieron fuerte de precio). Esto daría un total de expo mineras para 2010 de US$3.500 millones. Para 2011, año donde impactaría de lleno el 82% votado por el Congreso, supongamos un muy conservador aumento de 10% en el total de expo (todas las minas no están operando a full todavía). Ergo, con estos supuestos, tendríamos un total de expo mineras de US$3.850 millones, de las cuales US$1.550 millones serían oro.

    Si el Gobierno estuviera tan preocupado por la rentabilidad extraordinaria de algunos sectores y por la distribución del ingreso, buscaría medios para quedarse con parte de esta mayor renta, tal como hizo en 2008 con los productores agropecuarios. Una propuesta podría ser subir 30 puntos las retenciones a las expo de oro (dejándolas en igual porcentaje que lo que tributa la soja hoy)  y 20 puntos al resto de la minería. En 2011, con un tipo de cambio promedio de $4.10 (el que el Gobierno proyectó en el Presupuesto 2011), obtendríamos una recaudación por exportaciones mineras adicional de, como mínimo, $4.600 millones. También podríamos eliminar las exenciones de ganancias de las que gozan las mineras (no se entiende por qué un camionero que cobra $6.000 tiene que pagar Ganancias y no las mineras extranjeras que gozan de ganancias increíbles). Según el Presupuesto 2011, eliminar las exenciones de que disfrutan las mineras aportaría $500 millones (número claramente subestimado, dado que se calcula en base a las ganancias que informan las mineras y no a las reales). En resumen, el Estado podría quedarse fácilmente con $5.100 millones de renta extraordinaria minera, sin romper nada, simplemente equiparando a la actividad con otra de exportación de productos primarios, como la soja. Y ni hablar que, con todo lo perjudicial y poco deseable que es la soja, es infinitamente mejor para el país que la Minería. El dinero va en general a productores locales, parte de los cuales son “oligarcas”, pero al menos gastan y consumen en el país. Ok, cada tanto irán a Miami o París y harán algún depósito en Suiza, pero son los menos. Y, aún así, cuando Biolcatti va a cenar a Recoleta o Puerto Madero deja plata en el país, ya que el restaurant “cheto” al que va paga impuestos, paga sueldos a los mozos y deja ganancias a los propietarios. No ocurre así con los propietarios de las mineras, que son todos extranjeros. Adicionalmente, los sojeros deben liquidar el 100% de las exportaciones en el país, mientras que la minería, inexplicablemente, puede dejar el 100% de los dólares de las exportaciones en el país. Como si fuera poco, las mineras exportan oro crudo sin procesar, mientras que parte de la soja, al menos, sale como aceite, harina, pellets o biocombustibles. Bajo valor agregado, si, pero al menos es algo. Y ni hablar del daño al ambiente..el cianuro de la minería a cielo abierto y el consumo de agua de napas subterráneas hacen aparecer al muy tóxico glifosato como una boludez. Finalmente, no se entiende que las mineras estén exentas del impuesto al cheque, cuando todos los que utilizan este medio de pago deben pagar este tributo altamente distorsivo.

    En conclusión, parece que el Gobierno sólo se preocupa por algunas rentabilidades extraordinarias y no por otras. Sólo es “progre” en algunos casos, y en otros es fiel defensor de intereses extranjeros que depredan casi gratis los recursos del país a costa de las futuras generaciones de argentinos. A los productores del campo llegó a llamarlos “grupos de tareas”, mientras la Presidenta se reunía y tomaba champagne con Peter Munk en Canadá, el oscuro presidente de la Barrick.

    Con muy poco esfuerzo, sin expropiar inversiones, sin afectar a ningún pobre, obtuvimos $5.100 millones para pagar la dignidad de los jubilados, que para el progresista K es “imposible”. El resto podemos sacarlo del aumento esperado en la recaudación de ANSES para el año que viene, de Aerolíneas, de un recorte en los subsidios a la energía de los ricos, entre otros.

    Habría que avisarle a la “progresista” y “popular” Cristina que desfinanciar al Estado es regalarle plata a compañías extranjeras que obtienen ganancias millonarias sin dejar nada al país, no pagarles a los viejos lo que se merecen.

     
    • ChrisAldao 4:16 am el Sábado 16 · octubre · 2010 Permalink | Responder

      Según entiendo, en el caso de la minería existen fuertísimas restricciones legales para semejante medida, están amparados en contratos de largo plazo con el Estado, la violación daría derechos a juicios en el Ciadi y la mar en coche, y parece que el lobby minero tiene un respaldo brutal de los países centrales.
      No tan fácil la cosa

      • walras 5:50 pm el Sábado 16 · octubre · 2010 Permalink | Responder

        Chris, gracias por el comentario. Tenés mucha razón respecto al régimen legal, y lo que proponemos en la nota implicaría seguramente romper parte del arreglo vigente. De todas maneras, y si bien desde esté blog permanentemente hacemos énfasis en la seguridad jurídica y el respeto a los contratos como uno de los pilares de cualquier proceso de desarrollo, también creemos que no hay que malinterpretar lo que entendemos como “calidad institucional”. En el caso del Código Minero sancionado durante la gestión Menem, se otorga a estas empresas beneficios increíbles, que no existen en ningún país desarrollado. Se les garantiza un negocio de muy bajo riesgo y altísima rentabilidad, sin ningún beneficio para el país.
        Es evidente que quién firmó dicho Código lo hizo ya sea bajo un fuerte lobby, suculentas coímas, o, en el mejor de los casos, con una incompetencia alarmante, indigna de un funcionario público. El país, sus recursos, sus habitantes y las generaciones futuras no pueden quedar presos de un entramado legal armado por funcionarios corruptos y atado de pies y manos ante multinacionales extranjeras que destruyen el medio ambiente y depredan las riquezas de la nación. En este caso, el Código Minero debe ser derogado, sin ningún miedo a juicios, porque la razón está de nuestro lado. Es mucho más grave el delito de traición a la patria de los funcionarios que firmaron esto que dar de baja un conjunto de reglas nefastas y vergonzosas para el país.

    • Cinzcéu 5:39 am el Sábado 16 · octubre · 2010 Permalink | Responder

      “Finalmente, no se entiende que las mineras estén exentas del impuesto al cheque, cuando todos los que utilizan este medio de pago deben pagar este tributo altamente distorsivo”. Permítaseme disentir en un aspecto: todos los usuarios de telefonía fija pagamos el impuesto al cheque vía las facturas telefónicas pese a que la inmensa mayoría jamás ha visto un puto cheque. ¿Dije “telefónicas”? Bueno, mejor “monopolio telefónico” cedido a un pulpo transnacional según se informa por estos días.
      Como diría el Bambino Veira, la base está. Lo que no está es la decisión política de cumplir con la ley y remunerar a los laburantes jubilados en lugar de beneficiar bajo cuerda a lo más reconcentrado del capital transanacional.

      • walras 5:55 pm el Sábado 16 · octubre · 2010 Permalink | Responder

        Totalmente de acuerdo, Cinzceu. Este Gobierno, pese a su discurso progre y tan contrario a los 90, se baja los pantalones ante los mismos de siempre. Considera intocables las ganancias de los grupos concentrados y de los nuevos capitalistas amigos (Lazaro Baez, Rudy Ulloa, etc), pero después acusa de querer quebrar el país a quienes quieren darle un ingreso digno a los viejos que trabajaron toda su vida. Y siempre es lo mismo. El boludo que paga una factura telefónica de $60 garpa impuesto al cheque, pero no una minera con ganancias de cientos de millones de dólares al año.

  • walras 9:00 pm el Thursday 14 · October · 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: ANSES   

    En Argentina, parcialidad política = Gobierno = Estado 

    Reconozco que me acostumbré a muchas cosas, pero después de mirar esto me indigné (ver a partir de la pag. 11).

    Esto es una presentación que está en la página de la ANSES, un organismo del Estado que nos representa a todos. Es realmente lamentable que se utilicen documentos institucionales para hacer política y para criticar a opositores con nombre y apellido. Ya lo hizo varias veces el INDEK publicando documentos oficiales, con sello incluido, en los que se rebajaban a polemizar con periodistas o con columnas de diario escritas por consultores. Es muy bajo esto, y me parece que los argentinos nos estamos acostumbrando a que el Estado ya no es de todos, sino de la parcialidad política que circunstancialmente está en el poder. Se usan los recursos del Estado para hacer politica en beneficio de un sector, lo cual es muy grave.

    Esto sin ir al detalle de lo que se critica. En este caso particular, coincido con Cristina en que el 82%, tal como lo plantea la oposición, es muy irresponsable. No quiere decir que no se pueda pagar, pero hay que especificar las fuentes de financiamiento. Y gran parte de la oposición (no toda) no lo hace, sino que parece más bien interesada en dar un golpe político que en devolverles dignidad a los viejos (como Judas con su voto, esta vez, positivo).

    Dicho esto, repito. Es una barbaridad que se use a la ANSES para resaltar recortes de diario o darle palos a Giustiniani, por ejemplo. Si esta presentación estuviera en la página del Frente para la Victoria o en el blog de Anibal, estaría bárbaro, y hasta contribuiría, tal vez, a un saludable debate. Los funcionarios tienen el mismo derecho que cualquier ciudadano a expresar y defender sus opiniones y convicciones, pero no a usar espacios oficiales para esto (idem 678, que se presenta en un canal que debería contribuir al debate, a que se escuchen todas las voces y a crear una alternativa a los grandes medios, no a defender fanáticamente el discurso único oficial). Los espacios y organismos oficiales, del Estado, están para representarnos a todos, no a las ambiciones de poder de un grupo.

    Esto no es sólo una crítica al kirchnerismo. Por poner un ejemplo, es lamentable como Macri, en cada obra que hace, empapela todo de amarillo (color del PRO). Como si cada obra fuera una beneficencia del partido en el poder, en lugar de una obligación del Gobierno porteño ante los ciudadanos que les pagamos el sueldo. Esto también vale para los K, que inundan el Fútbol para Todos y las calles con propaganda. Y para muchos otros.

    Mientras se siga pensando al Estado como una organización privada al servicio de proyectos políticos personales, en lugar de un instrumento al servicio de todos, dudo mucho que este país pueda levantar cabeza.

     
  • walras 8:08 pm el Thursday 2 · September · 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: 2011, , ,   

    “Progresismo” y errores políticos 

    El Gobierno no para de sorprenderme. Nadie puede negar que K es un animal político y tiene una capacidad enorme para remontar situaciones adversas. Vale recordar que después de las elecciones de 2009 el tipo parecía estar muerto. Y menos de un año después, con la economía creciendo fuerte y él adoptando una postura más institucional (UNASUR) y menos confrontativa, su imagen empezó a mejorar notablemente. Hasta hace un par de semanas mi opinión es que tenía altas chances de ganar, sobre todo considerando las enormes dificultades de la oposición, que parece privilegiar los personalismos antes que la construcción de alternativas de gobierno. Le bastaba dejar que la economía siguiera su curso, sin que hiciera falta mucho. La supercosecha de soja, junto a Brasil importando productos argentinos a lo loco, una política fiscal ultraexpansiva y tasas de interés reales negativas (inflación alta) que desincentivan el ahorro e incentivan a gastar lo más rápido posible, iban a permitir que todo siguiera más o menos bien hasta las elecciones.

    Pero, de repente, K se despachó con una ofensiva total contra Clarín y otras empresas, de la que salió mal parado, y demostró que siempre se embarra la cancha justo cuando está en su mejor momento. Nadie duda que, tratándose de grupos económicos muy poderosos, seguramente tengan cuestiones oscuras. Y hay que investigarlas, porque no hay democracia sin libertad de expresión. Ahora bien, hay ámbitos para eso (Justicia, Congreso, Comfer, etc). Lo terrible es que la guerra contra Clarín sea hoy la principal prioridad del Gobierno, en lugar de otros temas que le reclama la sociedad. Se gastan energías, recursos, tiempo, esfuerzos de funcionarios que cobran sueldos de nuestros impuestos en una pelea estéril de intereses (recordemos que Clarín fue amigo del Gobierno hasta 2008), en lugar de buscar soluciones a los problemas más graves que sufre la sociedad: la pobreza y exclusión, la inseguridad y la inflación (en ese orden). Realmente me pareció fuera de lugar que la Presidenta utilizará más de una hora la cadena nacional para pegarle a un grupo económico. Hubiera sido mucho más productivo escucharla hablar sobre los problemas más urgentes que sufre la sociedad, sobre cómo enfrentar la pobreza, cómo sacar a los pibes de la calle y la droga, cómo hacer que la gente pueda salir de la calle sin miedo a que la maten. También sería deseable que los funcionarios (que, de nuevo, cobran un sueldo pagado por todos nosotros) se dedicaran a pensar soluciones, en lugar de pelearse y putear con lenguaje impropio de la investidura en Twitter o vivir haciendo “recorridas” y rosca política.

    Progresismo no es “darle voz a los excluidos”, “dignificar a los pobres” o pelearte contra Magnetto (un personaje nefasto, sin dudas). Progresismo es que los excluidos dejen de ser excluidos, que los pobres dejen de ser pobres y tengan la posibilidad de decidir su propio futuro, en lugar de depender eternamente de la dadiva y de las migajas del Gobierno de turno. Y, en esto, al Gobierno le está yendo muy mal. Desde 2006 la economía creció 20%, pero la cantidad de pobres, según datos del propio INDEK (corregidos por una inflación un poco más cercana a la realidad), es la misma. Cualquiera puede comprobarlo en la calle, si no cree en las estadísticas.

    Algo anda mal en un modelo donde la economía crece a tasas chinas pero la pobreza no baja. Esto me recuerda a la década del 90, donde este flagelo se disparó. Sin embargo, hay una pequeña diferencia. Mientras en esa década crecía la desocupación, y eso explicaba parte del aumento de la pobreza, hoy la desocupación cae, pero la pobreza no. Esto quiere decir que se crean puestos de trabajo precarios, sin derechos, en negro y con sueldos que no permiten una vida digna, sobre todo con una inflación arriba del 20% anual.

    Realmente cuesta creer que haya gente que se dice “progresista” y apoye a un Gobierno donde el crecimiento es altísimo pero va a parar a unos pocos (sojeros, sector financiero, crédito para consumo de la clase media alta, mineras, automotrices) y no llega a quienes más lo necesitan. En esto, se parece a la teoría del derrame de los 90, donde se creía que la expansión de algunos sectores se derramaría al resto de la economía. Evidentemente, eso no ocurrió durante el menemato. Y sigue sin ocurrir ahora.

     
    • Alejandro María Cardoso 9:12 pm el Martes 5 · octubre · 2010 Permalink | Responder

      Excelente. Che, hay muchos post buenos acá. Lástima que todos escriben con seudónimos. Un abrazo.

      • Alejandro María Cardoso 4:07 pm el Miércoles 6 · octubre · 2010 Permalink | Responder

        Por mi experiencia personal, tengo una duda ¿Cuál es la Población Económicamente Activa de Argentina? ¿Qué comparaciones podemos hacer? Lo pregunto no sólo porque es tan dudosa la tasa de desocupación en relación con la pobreza (que se explicaría por la absoluta precaridad de los empleos), sino que me parece que hay algo más. Se trata de un dibujo estadístico, o de un clima social de desesperanza que hace que no se busque empleos. También la definición de empleo, si hay un parámetro internacional y se aplica, o se restan los millones de planes sociales. Creo que habría que analizar el punto. ¿Tienen algo al respecto? Gracias y saludos.

  • walras 1:22 pm el Wednesday 7 · July · 2010 Permalink | Responder  

    El INDEK, otra vez 

    Siguiendo la línea de este excelente post de Elemaco, agregamos un par de cuestiones sobre esta nueva sorpresa del INDEK.

    Efectivamente, estos tipos modificaron la serie de salarios, para mostrar que las remuneraciones prácticamente no habían aumentado sino hasta que asumió el salvador Nestor. Lo increíble es que NO modificaron la serie del CVS, indicador cuyo insumo básico es, justamente, el índice de salarios. Por un lado esto es bueno, ya que modificar un índice que se usa, en muchos casos, para indexar, puede generar una catarata de juicios. Pero, por otro lado, es curioso, porque si se modifica uno (el insumo, el índice de salarios), automáticamente debería modificarse el coeficiente.

    Buscando un poco en la página del Mecon, se me ocurrió la explicación que pueden llegar a dar ante este escandalete. Los aumentos que se dieron entre julio de 2002 y junio de 2003 fueron bajo la modalidad de sumas fijas . Esto es, no se incorporaban al salario básico. La incorporación recién se efectuó en julio de 2003, justo cuando la “nueva” serie empieza a crecer fuerte.  De esta manera, una probable “justificación” de lo injustificable por parte del INDEK me parece que podría venir por ese lado.

    Sin embargo, no hay motivo para que esas sumas no se consideren en el índice de salarios, según la definición en la propia metodología del indicador. En el apartado donde se define qué se tomará como salario dice:

    “Al igual que en el caso de los puestos de trabajo, los objetivos del Indice de Salarios
    exigen una definición lo más estricta posible de los conceptos salariales a incluir en su
    cómputo, de modo de aislarlo de las variaciones producidas por cambios en las cantidades
    de trabajo o en su productividad, y reflejar únicamente cambios en el salario, considerado
    como un precio.
    Con este propósito se define el “Salario del Puesto de Trabajo” como la retribución por
    la realización de las tareas correspondientes al puesto que se percibiría por un mes de
    labor, independiente de las condiciones particulares del trabajador que haya desempeñado
    las tareas. Se compone de todos los pagos tanto remunerativos, como no remunerativos
    que percibe el trabajador y que no se encuentran afectados por cambios en las cantidades
    producidas o en las horas trabajadas.
    De acuerdo con lo expuesto, se excluyen de su cómputo pagos y descuentos tales
    como:
    􀂙 Descuentos por inasistencias
    􀂙 Pagos adicionales por enfermedad, vacaciones, licencias, etc.
    􀂙 Pagos por horas extras
    􀂙 Pagos relacionados con la productividad del individuo
    􀂙 Comisiones
    􀂙 Pagos por asignaciones familiares
    Respecto de los pagos por antigüedad, no se considerará la variación producida por los
    aumentos derivados de los cambios de antigüedad de las personas. En cambio, sí se
    tomarán en cuenta los cambios derivados de modificaciones en los coeficientes de cálculo
    del adicional, producto de negociaciones salariales, u otorgados mediante algún otro
    mecanismo de ajuste.
    Respecto de los denominados reintegros de gastos (movilidad, viáticos, pagos de
    vivienda, guardería, telefonía celular, obra social adicional, etc.), serán considerados
    únicamente aquellos no sujetos a rendición. Para su cómputo se considerarán las
    cantidades consumidas en el período base, y su variación será la de los precios unitarios
    abonados por estos conceptos, los que serán solicitados a las respectivas Empresas
    conjuntamente con el resto de la información salarial.

    En resumen, queda claro que la suma no remunerativa debería incluirse en el cálculo, tal cual venía haciendo el INDEC antes de esta manipulación.

    Lo cual nos deja, indefectiblemente, ante otro capítulo de la (cada vez más burda) destrucción del Sistema Estadístico Nacional.

     
    • Luciano Cohan 9:28 am el Jueves 8 · julio · 2010 Permalink | Responder

      Ya está! Lo que hicieron fue enchufarle al Indice de salarios los valores del CVS, (aunque tanto la metodologia como vos marcas y el Dto. 1273/02 dice que son cosas distitntas)…

      Espero que hayan pegado como valores antes de hacer eso, sino todavia deben estar dandole al F1 para ver que corno significa el circular reference warning!

  • walras 12:33 pm el Wednesday 30 · June · 2010 Permalink | Responder
    Etiquetas: 678   

    6-7-8 

    Resulta muy interesante la relevancia que cobró 678, al tiempo que se generan encendidos debates entre partidarios y detractores del mismo. Para empezar, hay que aclarar que tienen todo el derecho del mundo a defender la visión que quieran, como ocurre en cualquier país democrático. Si quieren defender a un Gobierno conservador como este, que destina a la asignación por hijo el 10% del monto que destina a subsidiar a grupos concentrados, o que firma decretos secretos o veta la Ley de Glaciares para beneficiar aún más a las mineras extranjeras, está perfecto. Se puede compartir o no su opinión, pero hay que respetarla. También es cierto que teniendo del otro lado a Clarín, con su periodismo “in the pendiente” (como lo califica correctamente 678), resulta entendible que se cuente la otra opinión. Pero acá hay que aclarar algo. Esto no es un duelo entre un lobbista de los grupos concentrados (Clarín et al.) y un defensor de un Gobierno nacional y popular (678 et al.). Es simplemente una pelea de intereses políticos y económicos entre dos sectores que hasta hace no mucho eran muy amigos. Entre un multimedios cuasi monopólico y un Gobierno conservador. Simplemente eso.

    Pero, en todo caso, si esto se diera en la esfera privada no estaría mal. Si yo coincido con Clarín, compro el diario o veo TN. Si coincido con el Gobierno, compro Página o veo 678. Si no me gusta ninguno, no veo ninguno. O si quiero formarme una opinión, veo los dos y comparo.

    El problema es que 678 se transmita desde la TV Pública, y que se financie con fondos públicos. No importa si son $11 millones anuales o menos o más. No importa si lo dice Luis Ventura, Artemio Lopez, Pino Solanas, Mariano Grondona, Orlando Barone o Rolling Stone. Así se usara 1 centavo de recursos públicos estaría MAL. Es perverso que se utilice el canal estatal, que es de todos, y el dinero que debería ir a brindar servicios a la comunidad (e.g. proteger a los más débiles)  para defender posiciones de la parcialidad política que circunstancialmente ocupa el Gobierno, sin espacio para el debate o el disenso. Es usar a la TV Pública para replicar lo que se le critica a la corporación mediática. Estaría muy piola que el canal estatal fuera un ejemplo de presentar todas las voces, todas las opiniones, y tuviera programas políticos donde se debatieran temas de interés para todos (si usamos el ejemplo de canal 7 para proyectar a escala reducida lo que va a pasar con la Ley de Medios da un poco de miedo, ¿no?).

    La neutralidad pura en un periodista (como en cualquier ser humano) no existe, pero no por eso es necesario caer en los extremos de un Barone, un Bonelli o un Silvestre. Presentar programas que defienden tan fanáticamente una sola postura es usar los mismos medios que tanto se repudian, pero esta vez para bancar a los K. No hay justificación para eso. Acá también vale dejar en claro que los que criticamos el uso de fondos públicos no necesariamente estamos con Clarín o la “oligarquía”. Gente a la que no se puede enmarcar en la “derecha”, como Lanata, Pino o la misma Olivan criticaron esto. Valoraron, como valoramos muchos, que se presente una visión alternativa, pero no que se use el canal público y plata pública para hacer política. Aunque, claro, muchas veces resulta fácil crear un estereotipo de “enemigo” (en este caso, un “oligarca” antipopular, defensor de Clarín, Menem, la Rural y la represión), para luego encasillar a todos los críticos en el mismo, restándole importancia a los argumentos presentados, sean cuales sean. En general, es mucho más sencillo destrozar a la persona que rebatir argumentos.

    Para poner un ejemplo sobre qué estamos hablando, con $11 millones se podría aumentar 275% el gasto presupuestado en “Promoción y Asistencia a los Centros de Desarrollo Infantil”, de la Secretaría de la Niñez. Pero de nuevo, no es sólo el monto. El problema es que nos acostumbremos a estos desmanejos, y que la discusión se desvíe simplemente a si nos gusta o no el programa. Eso es lo de menos. Cada uno puede optar por verlo o no, discrepar o no. Pero que se use de semejante manera la plata de nuestros impuestos, y que no sea un escándalo nacional, es propio de un país al que le falta mucho (muchísimo) para ponerse en el camino del desarrollo.

     
    • Coki 2:35 pm el Miércoles 30 · junio · 2010 Permalink | Responder

      Un solo detalle: me parece erroneo tildar al gobierno de conservador. El gobierno es corrupto y busca robar con el discurso y las herramientas disponibles en el momento.
      En los 90 Kirchner era menemista y en los ’70 se hizo rico con la dictadura. Hoy el discurso (y una persona) que les da dinero es el de Chavez, aunque no piensan perderse un centavo que venga de la mineria, drogas o de robarse los fondos previsionales.

      • walras 3:47 pm el Miércoles 30 · junio · 2010 Permalink | Responder

        Si, en principio habría que definir qué entendemos por “conservador”. A lo que me referí es que, en mi opinión, es muy distinto a lo que suele entenderse como “progre”, defendiendo siempre a los poderosos. Coincido con lo que decís del tema corrupción y el doble diskurso, enriqueciendose en los 70 con lo peor de la timba financiera y hoy siendo el gran defensor de los DD.HH.

    • Jorge 10:53 pm el Domingo 18 · julio · 2010 Permalink | Responder

      muy bueno loco!..
      esta bueno escapar un poco de esa dicotomia Clarin – Oficialismo..
      segui asi!

      • walras 8:10 pm el Jueves 2 · septiembre · 2010 Permalink | Responder

        Jorge, muchas gracias por el comentario. Esto que mencionás me parece muy importante. Hay que terminarla con la dicotomía, que muchas veces se impulsa desde ambos sectores y termina opacando el debate y los argumentos.

    • Alejandro María Cardoso 9:03 pm el Martes 5 · octubre · 2010 Permalink | Responder

      Esta entrada es excelente, y ví otras (Ingreso Básico II) muy buenas también. ¿Cómo catzo me suscribo a este blog? La verdad es que el nombre me sonaba de antes, y creí que estaba suscripto, pero no. Encontré todo esto navegando. Ayudas a: alejandrocardoso@yahoo.com. ¿Ahh, tenía que mandar un comentario para quedar suscripto?

  • walras 2:28 pm el Wednesday 14 · April · 2010 Permalink | Responder  

    Comentarios sobre el progresismo K 

    La verdad que estoy un poco cansado de que todavía haya sectores que siguan llamando “progresista” a este Gobierno. De hecho, me sorprendió leer en LN que Guillermo Martinez, un tipo al que tenía como bastante pro, considera a los K como de “izquierda”. Para que gente pensante opine esto, es evidente que la capacidad de comunicación de este Gobierno es fantástica. Va un ejemplo: cuando en 2001 el ajuste ya era inevitable, la Alianza optó por el ajuste nominal (13% a empleados públicos y jubilados, a la vez que el sector privado bajaba salarios por su cuenta). No hace falta recordar cómo terminó la cosa. Luego vino Duhalde y llevó a cabo un ajuste mucho mayor por otra vía (inflación). Es claro que en ese momento la situación había llegado a un punto tan crítico que no había otra opción. Y, en ese caso, la deva fue lo mejor que se pudo hacer. Pocos meses después de lo peor de la crisis, el tipo de cambio competitivo, entre otras cosas, nos llevó a una recuperación impresionante, que hoy se estudia en el mundo como algo pocas veces visto.

    La coyuntura actual, por suerte, es muy distinta. Pero evidentemente hace falta un cambio de rumbo en algunas cuestiones, como la política fiscal. Es claro que el gasto no puede seguir creciendo por encima de los recursos. Nadie pide ajuste, pero si la reca te crece al 30%, no hagás crecer al gasto 35%. Hacelo crecer 25%, aumentalo en términos reales al mismo tiempo que recuperás el superávit y listo. Pero vamos al tema de la infla..
    La inflación es un impuesto que recae principalmente sobre los sectores más pobres de la sociedad. Si bien genera pérdidas muertas para la sociedad en su conjunto, también genera transferencias de recursos entre sectores. En general, de los pobres a los ricos. Veamos por qué:
    1. Los “pobres” gastan la mayor parte de su renta en bienes básicos, que son, en general, los que más suben en procesos inflacionarios como el que estamos viviendo. Según el IPC de Bs As City (llega hasta febrero, el dato de marzo (2,7% m/m) se lo puse yo), la infla en los 12 meses anteriores a marzo fue de 19,8%. Sin embargo, en el rubro alimentos y bebidas, la suba de precios en el mismo período fue de 33,1% (de nuevo, el 4% en marzo se lo estimé yo). MIentras tanto, la infla acumulada en “equipamiento y mantenimiento del hogar” fue de 13,3%. Evidentemente, quien compra alimentos la pasó peor que quien compra LCDs o LEDs, ¿no?.
    2. Si el “pobre” tiene la suerte de ahorrar unos mangos, lo más probable es que lo haga en pesos, que pierden poder adquisitivo rápidamente. Ejemplo: quien guardó pesos en el bolsillo en marzo del año pasado, y decide gastarlos hoy, perdió 19,8% de su capacidad de compra en términos reales (como vimos en 1., si compra alimentos la cosa es todavía peor). El “rico”, por el contrario, tiene acceso a inversiones financieras (acá y en el exterior), y puede protegerse muchísimo mejor de la infla.
    3. Los “ricos” tienen mayor capacidad de fijar precios (por algo son “ricos”, je). Sean empresarios, “oligarcas” o trabajadores en blanco, es probable que por su poder de negociación pierdan poco terreno frente a la infla (a decir verdad, en general lo ganan). Los “pobres”, por el contrario, seguramente pierdan. Los trabajadores en negro no disfrutan de los beneficios de la capacidad de presión de Moyano o La Bancaria, y los desocupados dependen de changas o de ayuda estatal que difícilmente ajusten con la infla. Por ejemplo, es raro que las mafias que explotan a cartoneros y trapitos decidan indexar por infla lo que les pagan..
    Hay que reconocer que la implementación de la asignación universal por hijo representó un avance importante. Más allá de que no es “universal”, y de que el progresista K tardó casi 7 años en crearla, es mejor que nada. Sin embargo, la infla ya se encargó de hacer el trabajo sucio del ajuste. Entre diciembre y marzo, la infla acumulada fue de 8,1% (15,4% en alimentos). Esto quiere decir que para comprar la misma cantidad de bienes que compraba en diciembre, alguien que empezó cobrando $180 hoy debería estar cobrando $194,6. O $207,7, si destinó todo el subsidio a alimentos (supuesto muy razonable). Para que se den una idea, el ajuste inflacionario tiene el mismo efecto que si la infla hubiera sido 0% pero se hubieran recortado nominalmente los subsidios (muy parecido a lo de la Alianza en 2001). Claro que el “costo político” es muy distinto, aunque el impacto económico sea el mismo.
    En resumen, la inflación, NO ES PROGRESISTA. A decir verdad, es el impuesto MAS REGRESIVO que pueda concebirse. Ningún país del mundo puede mejorar la distribución del ingreso con inflación alta. Ninguno. No hay magia.
    ¿Qué hace el Gobierno “popular” ante este problema innegable?. Se empeña, una y otra vez, en negarlo. Y mal se puede enfrentar un problema que no se reconoce. Por lo tanto, me permito concluir que los K están muy cómodos con los niveles de inflación actuales. Están muy cómodos con un impuesto que destroza a los pobres y transfiere recursos reales hacia los ricos. ¿Progresismo Siglo XXI?
    Y para terminar, un par de cuestiones para evitar la crítica estándar de muchos K, a los cuales les resulta muy fácil atacar al que piensa distinto (por “oligarca”, “fan de la corporación mediática”, etc), en lugar de rebatir argumentos:
    1. Detesto a Clarín. Me parece un grupo económico con intereses muy distintos al periodismo. Fue un factor de poder nefasto desde la dictadura. Por esto, elijo no comprar Clarín, aunque respeto al que lo hace. Esta elección no puedo hacerla con programas como 678, que se emite por la televisión pública y me obligan a financiarlo si o si con mis impuestos. Ah, y jamas hubiera autorizado la fusión Cablevisión-Multicanal (como hizo K en 2007), que creo el monopolio por el cual hoy los K se rasgan las vestiduras.
    2. No soy oligarca. No tengo campos ni intereses en grupos concentrados, como muchos funcionarios “progres” del Gobierno. Laburo todos los días. Mal o bien, pero las cosas las logré con esfuerzo y con el apoyo invaluable de la educación pública.
    3. Creo en la distribución del ingreso. Ningún país puede desarrollarse si una minoría concentra el grueso de los recursos y el resto está matándose en las calles para poder comer o comprar droga.
    Dicho esto, se acepta la crítica constructiva. Nadie tiene la verdad absoluta (mucho menos yo), y todas las opiniones fundamentadas son válidas.
     
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