¡Mono-riel! ¡Mono-riel!

(Con esta intro el post debiera versar sobre el tren bala o el fútbol, pero son temas muy tratados así que voy a ver de qué otra manera justifico la inclusión en el post de esta genialidad):

cristina y el monoriel

Uno de los motivos para que modificaciones al presupuesto de importancia pasen por el Congreso es que ello permite descubrir potenciales problemas de diseño o políticos que afecten sus posibilidades de implementación (¡ja!). De cualquier forma, el uso de los superpoderes para crear programas sin pasar por el Congreso quita una instancia más de evaluación de los mismos que debería recuperarse, lo que con el proyecto actual de autolimitación no se lograría (tal como se reflejó en los medios, el proyecto actual no impone límites superiores a los actuales -nulos- al Gobierno).

Un ejemplo al respecto es el del Plan de Protección Ciudadana © Massita, cuyos costos hoy son comparables a los que tendría el tema del fútbol o de la emergencia agropecuaria.

cristina y el monoriel

Durante este año varias veces se usó a los superpoderes para incrementar subsidios al sector privado (creo que unos ARS 1.150 M). Una de las pocas veces en que hubo reasignaciones para desarrollar algo desde el sector público fueron los ARS 620 M que se le sumaron desde la sanción de la ley a la Jefatura de Gabinete para que esta lo gire a municipios para implementar el Plan, el cual en una primera etapa gira alrededor de llenar de cámaras de seguridad los espacios públicos. La instrumentación del Plan tuvo varios problemas formales desde el lado presupuestrio, que en forma resumida son que no se identificó a los municipios receptores, que las transferencias en gran medida están marcadas como destinadas a financiar gastos corrientes y no inversión en cámaras de seguridad y patrulleros (como se anunció), que se balcanizan las compras y la política de seguridad al nivel de municipios (con la pérdida de coordinación, poder de compra, transparencia y demás que implica), entre tantas otras cosas. Bueno, resulta que encima de todo parece que las cámaras de seguridad son bastante inefectivas para prevenir el crimen:

Only one crime was solved by each 1,000 CCTV cameras in London last year, a report into the city’s [London] surveillance network has claimed.

Podría ser un tema de rendimientos decrecientes (1 M de cámaras es mucho), pero en general se me ocurre que, más en el conurbano, había usos más interesantes para ese dinero, como comprar balas o chalecos para los policías, cosa de que pongan huevo cuando se requiere. En varias ocasiones, las reasignaciones de partidas (a favor del Plan, los subsidios por ONCCA y demás) se hicieron en detrimento de los créditos asignados a las fuerzas del Ministerio de Justicia y Seguridad, con una reducción hasta ahora de más de ARS 200 M; ello implica un empeoramiento considerable en el retorno social del gasto y las condiciones de trabajo de los agentes de seguridad. Igual, tengo que reconocerle a Aníbal Fernández coherencia en su accionar: si el problema de la gente es la sensación de inseguridad, la solución que eligieron va por el mismo lado:

A Home Office spokeswoman said CCTVs “help communities feel safer”.

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