82% móvil, minería y rentabilidad extraordinaria

La Presidenta vetó finalmente el proyecto del 82% móvil y la actualización de las jubilaciones congeladas entre 2002 y 2006, medidas ambas de una innegable justicia y equidad para garantizar una vejez digna a millones de personas que trabajaron por el país. El argumento fue que la medida hubiera supuesto la quiebra del Estado, una vuelta al déficit fiscal, inflación por una disparada del consumo, etc. Como se ve, argumentos calcados de lo que diría un neoliberal ortodoxo, más que un progresista que busca una distribución del ingreso más equitativa.

Como mencionamos en posts anteriores, la plata está. La cuestión es qué intereses se busca tocar (o proteger) y qué se privilegia. Va una propuesta más para conseguir una partecita de los $40.000 millones que Boudou dice que costaría la medida:

Retenciones a la minería, como al resto de los productos primarios. Recordemos que uno de los argumentos del progre Kirchner para ponerle retenciones móviles (que llegaban a superar el 45%) a los productores agropecuarios durante 2008 fue la “rentabilidad extraordinaria”. Y tenía razón. Las fuerzas especulativas en los mercados mundiales habían llevado la soja a casi USD600 en julio de 2008, un aumento de casi 200% respecto a 2002 y 70% respecto a mediados de 2007. No hay duda que se trataba de una rentabilidad extraordinaria, que iba a durar poco, y era bueno aprovecharla para inversión social o para armar un ahorro para épocas de vacas flacas.

Sin embargo, parecería que para los K es distinto si la rentabilidad extraordinaria la obtienen los productores agropecuarios que si la obtienen las grandes multinacionales mineras. El precio del oro hoy está en un récord nominal histórico, en torno a USD1.350 la onza, registrando un aumento de más de 330% en relación a 2002. Y, sin embargo, no se escuchó a ningún funcionario K rasgándose las vestiduras como hicieron en 2008 contra la “oligarquía”, los “grupos de tareas”, etc, intentando subirle retenciones a la minería (hoy, si mal no recuerdo, pagan sólo 5%). -Nota al pie: durante el conflicto con el campo, el Gobierno arremetió con furia contra los productores, como si todos fueran Biolcattis y culpables del atraso del país, pero nada hizo contra los que se quedan con el grueso de la torta agroexportadora: las cerealeras extranjeras, como Cargill, Bunge, Dreyfus, etc.-

¿De cuánta guita hablamos en el caso de la minería? Las expo mineras, según la Secretaría de Mineria, fueron US$2.851 millones en 2009, de las cuales el oro explicó US$1.023 millones. Para este año, suponiendo un aumento promedio del precio del oro de 30% (conservador, ya que sólo estaríamos manteniendo el incremento hasta septiembre, cuando en octubre siguió subiendo) y del 5% en cantidades, las expo de oro sumarían US$1.400 millones. El resto de las expo mineras supongamos que suben 15% en valor (también conservador, ya que todos los minerales subieron fuerte de precio). Esto daría un total de expo mineras para 2010 de US$3.500 millones. Para 2011, año donde impactaría de lleno el 82% votado por el Congreso, supongamos un muy conservador aumento de 10% en el total de expo (todas las minas no están operando a full todavía). Ergo, con estos supuestos, tendríamos un total de expo mineras de US$3.850 millones, de las cuales US$1.550 millones serían oro.

Si el Gobierno estuviera tan preocupado por la rentabilidad extraordinaria de algunos sectores y por la distribución del ingreso, buscaría medios para quedarse con parte de esta mayor renta, tal como hizo en 2008 con los productores agropecuarios. Una propuesta podría ser subir 30 puntos las retenciones a las expo de oro (dejándolas en igual porcentaje que lo que tributa la soja hoy)  y 20 puntos al resto de la minería. En 2011, con un tipo de cambio promedio de $4.10 (el que el Gobierno proyectó en el Presupuesto 2011), obtendríamos una recaudación por exportaciones mineras adicional de, como mínimo, $4.600 millones. También podríamos eliminar las exenciones de ganancias de las que gozan las mineras (no se entiende por qué un camionero que cobra $6.000 tiene que pagar Ganancias y no las mineras extranjeras que gozan de ganancias increíbles). Según el Presupuesto 2011, eliminar las exenciones de que disfrutan las mineras aportaría $500 millones (número claramente subestimado, dado que se calcula en base a las ganancias que informan las mineras y no a las reales). En resumen, el Estado podría quedarse fácilmente con $5.100 millones de renta extraordinaria minera, sin romper nada, simplemente equiparando a la actividad con otra de exportación de productos primarios, como la soja. Y ni hablar que, con todo lo perjudicial y poco deseable que es la soja, es infinitamente mejor para el país que la Minería. El dinero va en general a productores locales, parte de los cuales son “oligarcas”, pero al menos gastan y consumen en el país. Ok, cada tanto irán a Miami o París y harán algún depósito en Suiza, pero son los menos. Y, aún así, cuando Biolcatti va a cenar a Recoleta o Puerto Madero deja plata en el país, ya que el restaurant “cheto” al que va paga impuestos, paga sueldos a los mozos y deja ganancias a los propietarios. No ocurre así con los propietarios de las mineras, que son todos extranjeros. Adicionalmente, los sojeros deben liquidar el 100% de las exportaciones en el país, mientras que la minería, inexplicablemente, puede dejar el 100% de los dólares de las exportaciones en el país. Como si fuera poco, las mineras exportan oro crudo sin procesar, mientras que parte de la soja, al menos, sale como aceite, harina, pellets o biocombustibles. Bajo valor agregado, si, pero al menos es algo. Y ni hablar del daño al ambiente..el cianuro de la minería a cielo abierto y el consumo de agua de napas subterráneas hacen aparecer al muy tóxico glifosato como una boludez. Finalmente, no se entiende que las mineras estén exentas del impuesto al cheque, cuando todos los que utilizan este medio de pago deben pagar este tributo altamente distorsivo.

En conclusión, parece que el Gobierno sólo se preocupa por algunas rentabilidades extraordinarias y no por otras. Sólo es “progre” en algunos casos, y en otros es fiel defensor de intereses extranjeros que depredan casi gratis los recursos del país a costa de las futuras generaciones de argentinos. A los productores del campo llegó a llamarlos “grupos de tareas”, mientras la Presidenta se reunía y tomaba champagne con Peter Munk en Canadá, el oscuro presidente de la Barrick.

Con muy poco esfuerzo, sin expropiar inversiones, sin afectar a ningún pobre, obtuvimos $5.100 millones para pagar la dignidad de los jubilados, que para el progresista K es “imposible”. El resto podemos sacarlo del aumento esperado en la recaudación de ANSES para el año que viene, de Aerolíneas, de un recorte en los subsidios a la energía de los ricos, entre otros.

Habría que avisarle a la “progresista” y “popular” Cristina que desfinanciar al Estado es regalarle plata a compañías extranjeras que obtienen ganancias millonarias sin dejar nada al país, no pagarles a los viejos lo que se merecen.

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