Etiquetado: INDEC Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • martinvauthier 9:30 pm el Friday 31 · July · 2009 Permalink | Responder
    Etiquetas: canje, , , , estatizaciones, , , , INDEC, , recompra, , ,   

    ¿K estadísta? La deuda pública en el período (2002)2003/2008 

    Si existe un rasgo común a los políticos en todas partes del mundo es su comportamiento tendiente a maximizar la permanencia en los puestos de poder. Evidentemente, no es un aspecto necesariamente negativo, así como tampoco lo es per se que cada individuo busque su felicidad y la de su familia o que las firmas maximicen beneficios en un mundo competitivo. Sin embargo, en el caso de los políticos, los medios por los cuales se busca alcanzar dicha meta no suelen reconciliarse del todo con los intereses del conjunto de la sociedad a la cual se supone que representan. En general, los gobiernos suelen preferir las medidas que reportan beneficios en el corto plazo y cuyos costos no se materializan sino hasta que el grupo gobernante se encuentra lejos (a veces muy lejos) de la Administración. Inmediatamente nos viene a la mente el tema del endeudamiento. Es esperable, por lo que mencionamos, que cualquier gobierno busque obtener la mayor cantidad de recursos posible, para aflojar la restricción presupuestaria presente y de este modo avanzar en una agenda que reporte beneficios políticos inmediatos, en tanto el costo de dicha deuda se distribuya en los años venideros.

    Ahora bien, dejando de lado la teoría y volviendo al barro de nuestra coyuntura político/económica, lo sorprendente es que, en materia de deuda pública, el Gobierno K parecería situarse en una trayectoria opuesta a la del grueso de la clase política tradicional, al ubicar al país en un sendero de inédito desendeudamiento, internalizando costos presentes y dejando un panorama muy despejado (al menos en esta materia, claro está) al gobierno que asuma en 2011. Si no me creen, vayamos a los números..

    La deuda pública, excluyendo acreencias intra sector público, alcanzó un pico de 137% del PIB en 2002 (casi USD138.000 millones), efecto de la brusca reducción del producto en dólares tras la devaluación vis a vis una deuda que había crecido ininterrumpidamente en las décadas previas y que se encontraba nominada casi exclusivamente en moneda extranjera (97% hacia diciembre de 2002). Posteriormente, dicha proporción se fue reduciendo año a año, hasta llegar al 31% de fines de 2008 (poco más de USD103.000 millones). ¿Cómo fue esto posible? Hubo varios factores. Entre ellos:

    Superavits Gemelos (“vivir con lo nuestro”). El modelo “productivo” implementado a partir de (2002)2003 implicó un esfuerzo fiscal sin precedentes en la historia argentina. Con la licuación del gasto público luego de la devaluación de 2002 primero, y el salto en los precios nominales de las materias primas después, el sector público no financiero acumuló entre 2002 y 2008 un superávit primario de casi $130.000 millones, que permitió pagar intereses por $75.000 millones y dejar un saldo financiero para reducir pasivos de casi $55.000 millones. Si bien no todo fue superávit del Tesoro, el Gobierno se apropió del excedente de los organismos descentralizados mediante letras (USD4.090 millones a fines de 2008).

    Con un superávit de cuenta corriente (base MULC) de USD67.000 millones entre 2003 y 2008, la cuestión de transformar pesos en dólares para pagar deuda no resulto problemática. Asimismo, descontando el resto de los rubros del balance cambiario, como la formación de activos externos del sector privado, las reservas internacionales se incrementaron USD34.000 millones, aun considerando el pago al FMI en 2006.

    Canje. El canje de 2005 implicó una reducción del valor residual de la deuda de más de USD67.000 millones, mediante la entrega de bonos Par, Discount y Cuasipar a cambio de los viejos bonos en default (Brady, Globales, Bontes, etc). Esta operación, sin entrar en detalle sobre la sustentabilidad de largo plazo (tema de otro post), fue por lejos la que más contribuyo a la licuación del ratio deuda/PIB, que cayó casi 44 p.p.

    FMI, go home!. En enero de 2006, la sola cancelación de la totalidad del pasivo con el FMI por USD9.530 millones redujo la deuda neta de obligaciones intra sector público (“held by the public”) en 5% del PIB de ese entonces. En dicha operación, se le colocó una letra intransferible al BCRA, con lo que, en la práctica, el Tesoro pasó a deberle ese dinero a la entidad monetaria en lugar de al FMI. Redrado, claro está, es un acreedor mucho más paciente que el diabólico Fondo.

    Estatización de AFJPs. El traspaso de casi USD25.000 millones (a valor residual actualizado) en títulos públicos en manos de las ex administradoras al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES redujo el stock de deuda held by the public en poco más de 7 puntos del producto.

    Efecto INDEK. La Historia seguramente juzgará la contribución de Patota Moreno al desendeudamiento argentino. Por ahora, limitémonos a mencionar que la manipulación del CER generó, suponiendo una subestimación de la inflación acumulada de 25 puntos entre 2007 y 2008, un “ahorro” de aproximadamente $49.000 millones. El grueso fue el “ahorro” en términos de capitalización del stock de deuda, que se incrementó en $44.000 millones menos que si se hubiera informado una inflación más cercana a la realidad. El resto, es ahorro de flujos (intereses y amortizaciones) en el período. Aquí surge una paradoja que, a mi juicio, no resulta fácil de entender: ¿Resultó “rentable” para un Gobierno (habitualmente acusado de “rifar el futuro”) el tremendo costo político y económico (cierre definitivo de los mercados de deuda) de manipular el INDEK para reducir un stock que, en su mayor parte, empezaría a amortizarse recién a partir de 2024? La seguimos en la segunda parte. Pasemos al último punto..

    Efecto Golden Boy. Además del pago al FMI, el BCRA realizó otros aportes para reducir el stock de deuda. Al cerrarse (para la Argentina) los mercados voluntarios en 2008, el BCRA extendió al máximo el otorgamiento de adelantos transitorios, que alcanzaron el año pasado a USD7.700 millones. Por otra parte, ante la estrepitosa caída de los precios de los títulos locales, tanto por causas externas (colapso de Lehman) como idiosincráticas (estatización de AFJPs), el banco de bancos avanzó en una agresiva política de compra de bonos, para apuntalar su precio. Así, la deuda “held by the public” cayó otros USD2.000 millones.

    Por supuesto, como siempre en economía, no hay almuerzo gratis. Simplemente la idea es dar un pantallazo de la extraordinaria mejora en la solvencia del sector público en estos años, sin detenernos en los costos (institucionales, económicos y sociales) que tuvo esta estrategia adoptada por la Administración. Más adelante charlamos sobre cómo sigue la historia en 2009 y qué podemos esperar en materia de financiamiento para los próximos meses.

    Anuncios
     
    • Tincho 1:58 am el Domingo 2 · agosto · 2009 Permalink | Responder

      Uh! volvieron! Hubieran avisado.
      Mañana les comento. Saludos

    • Villa 3:02 pm el Domingo 2 · agosto · 2009 Permalink | Responder

      Tengo realmente curiosidad de cual fue el último gobierno con superavit fiscal durante 5 o 6 años seguidos, en el que también aumentó muchísimo el gasto público.

    • walras 6:34 pm el Domingo 2 · agosto · 2009 Permalink | Responder

      Es cierto. Hay que reconocer que hasta 2006 la política presupuestaria del Gobierno fue bastante consistente. El inconveniente me parece que arrancó en 2007, cuando explotó el gasto (subsidios y moratoria previsional mediante), muy por arriba de la evolución de los ingresos, que también explotaron, pero por factores que no se iban a mantener en el tiempo. Principalmente, el aumento de los precios de las commodities: valores que si bien no fueron record histórico en términos reales, si se ubicaron bien por encima del promedio de la serie. El problema es que el gasto suele ser inflexible a la baja en términos nominales, y cuando la expansión de los ingresos se moderó (a partir de 2008), el superávit se fue licuando hasta llegar al déficit (primario, del Tesoro y financiero, del SPNF) actual. No está mal tener déficit en este momento. Al fin y al cabo, hay una crisis y está bien que el Estado compense la caída del gasto privado. El problema es que no tenemos acceso al crédito (no digo el FMI, pero al menos los mercados voluntarios) y no podemos, simultáneamente, expandir el gasto y pagar la deuda. Por esto se estatizaron los fondos de las AFJP (ojo, sin juzgar si estaba bien o mal ese sistema o no). El problema es que los stocks se fueron consumiendo y cada vez hay menos margen para seguir ampliando el déficit financiero. Pero bueno, eso será tema de próximos posts.

    • Tincho 7:59 pm el Lunes 3 · agosto · 2009 Permalink | Responder

      Claro, a partir de 2007 el descontrol es claro. Pero que el gobierno no tenga vencimientos porque algunos se consolidan no quiere decir que esten mas tranquilos per se. Ademas, la deuda provisional no se contabiliza. Y otro tema, por mas que los vencimientos sean menores para el que ingresa también es probable que cargue con la herencia del viejo gobierno en cuanto a posibilidades de acceso al financiamiento externo.

      Saludos

      • walras 8:46 pm el Lunes 3 · agosto · 2009 Permalink | Responder

        Si claro, estamos de acuerdo. Por una cuestión de espacio quedaron varios puntos sin tocar. Pero es evidente que si lo mirás en un contexto de equilibrio general no es claro que esta estrategia haya tenido beneficios o costos para la sociedad en su conjunto (e.g. lo de desendeudarte con el FMI cuando era el prestamista que menor tasa te cobraba). Pasándole deuda a la ANSES no la estás tachando, sino que en todo caso estás asumiendo compromisos con los futuros jubilados (aunque, basándonos en la historia argentina, no sería raro algún que otro tipo de “licuación” en el mediano plazo). Idem con el BCRA..esos bonos no desaparecieron, sino que están respaldando al peso.
        También es verdad que este Gobierno nos bajó del mundo en muchos sentidos. Pero considerando que los fundamentals no son nada malos (de hecho, muchos mejores que otros países a los cuales el mercado si les presta, como los de Europa del Este), me parece que con un par de medidas (arreglo con los holdouts y el Club de París, normalización del INDEK) el acceso al crédito podría recuperarse bastante rápido. En el próximo post vamos a tratar de sacar algo de eso.

  • multifernandez 11:10 pm el Wednesday 24 · September · 2008 Permalink | Responder
    Etiquetas: , , , INDEC, , , , ,   

    No te voy a decir qué ganan, pero te tiro una idea 

    Más del discurso oficial – 18 de JUNIO

    Cristina: “No he firmado decretos de necesidad y urgencia”

    La Mandataria lo destacó como “una contribución a la calidad institucional”.

    Cuesta mucho ser optimista. Esta es la peor forma del “derrame”. Antes, por lo menos, tenías planes trabajar…

    El PEN subestima los recursos en el presupuesto todos los años; este año ya va un aumento en los recursos vigentes del 26% (y hay que ver si no hay más). Más o menos a esta altura de cada año, reparten el dinero sobre el que el Congreso no debatió. Salió con DNU finalmente. La tabla indica cuánto creció el crédito de las jurisdicciones respecto de lo que se votó en el Congreso.

    35 Min. de Relac. Ext, Com. Internac. y Culto 5% Efecto jazz.
    10 Ministerio Público 7% Mejor pagáte un abogado por tu cuenta.
    71 Ministerio de CyT 9% Casi todo CONICET: ARS 107 millones.
    90 Servicio de la deuda pública 9%
    30 Ministerio del Interior 12%
    85 Ministerio de Desarrollo Social 12% ARS 940 millones. Pensiones no contributivas se llevan más de la mitad. El único programa más o menos orientado al desarrollo social (“seguridad alimentaria”) recibe 234 millones. Un monto claramente suficiente. Un auténtico dineral. Sobre todo con lo eficiente que es la actual administración.
    40 Ministerio de Justicia y Derechos Humanos 13% Va todo a las fuerzas de seguridad.
    20 Presidencia de la Nacion 14%
    45 Ministerio de Defensa 15%
    75 Min. de Trabajo, Empleo y Seg. Social 16% ANSES: ARS 9.900 millones.
    80 Ministerio de Salud 16% ARS 530 millones, casi todo a atención de ex-combatientes.
    5 Poder Judicial de la Nacion 17% Mejor pagáte un juez por tu cuenta.
    70 Min. de Educ., Ciencia y Tecnología 24% ARS 2.250 millones: universidades (1.400) y salarios.
    1 Poder Legislativo Nacional 25%
    25 Jefatura de Gabinete de Ministros 27%
    56 Min. de Planif. Fed, Inv. Pública y Serv. 51% Casi todo subsidios: ARS 9.470 millones. Energía, trenes, colectivos, camiones, aerolíneas.
    50 Ministerio de Economia y Producción 80% Subsidios a sojeros (ONCCA), ARS 2.000 millones.
    91 Obligaciones a cargo del Tesoro 86% Casi todo subsidios: ARS 6.502 millones a AySA, ENARSA, subsidios a la energía, etc.
    Total general 25%
    Zapatazo

    Zapatazo

     
  • martinvauthier 9:35 pm el Saturday 16 · August · 2008 Permalink | Responder
    Etiquetas: INDEC   

    Confiar o no confiar 

     

    Primer post en sonlasinstituciones, y, como no podía ser de otra manera, vamos a hacer referencia a uno de los temas “de moda” en relación con la tan nombrada (y no siempre entendida) calidad institucional: la confiabilidad de las estadísticas oficiales. Pero alguien preguntará.. ¿Qué tienen que ver las estadísticas con las instituciones? ¿Con el clima económico? ¿Por qué tanto revuelo?

    Para contestar la pregunta, pensemos en un mundo sin estadísticas. Difícilmente podríamos tener alguna certidumbre sobre las variables económicas clave para la toma de decisiones (ahorro, inversión, consumo, etc), por lo que el costo de transacciones tendería a infinito. Ahora pensemos que si existen, pero que cada agente económico tiene las suyas (cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia). Los costos quizás no serían infinitos, pero si muy elevados, dado que los agentes, al contratar, deberían ponerse de acuerdo acerca del estado del  entorno económico que los rodea.

    Es por estos inconvenientes que las sociedades suelen alcanzar un consenso y asignan la confección de estadísticas más relevantes para la vida económica a alguna institución en la cual depositan su confianza (aparte de las economías de escala que se obtienen, dadas las características de bien público de la información).

    Asimismo, un buen diagnostico siempre es el primer paso en el diseño de políticas publicas que tiendan a maximizar alguna función de bienestar social, y sin estadísticas no hay posibilidad de realizarlo.
    De lo antedicho se deduce que la falta de credibilidad que sufren las estadísticas oficiales en estos últimos tiempos generan un daño gravísimo al país (en términos de incertidumbre, tasas de interés, cierre de mercados, ajustes de precios “por las dudas”, etc). Pero antes de estudiar las consecuencias, sería mejor analizar un ejemplo concreto para determinar si podemos confiar o no en nuestras estadísticas.

    El pasado viernes se dió a conocer el Estimador Mensual de Actividad Económica, un indicador que suele tomarse como proxy del PIB,  con los datos correspondientes a junio, que arrojó un crecimiento de la economía del 6.5% en términos interanuales y una caída del 0.8% con respecto a mayo en la serie desestacionalizada. Como se ve, los datos difundidos por el INDEK reconocen una cierta desaceleración de la economía en junio, que, junto con marzo, fue uno de los meses donde el conflicto con el campo se sintió de forma más virulenta. La expansión interanual fue la menor en dos años, y la caída mensual, la mayor en cuatro.

    Sin embargo, y pese al “reconocimiento”, ¿podemos confiar en estos guarismos?. Un simple ejercicio de comparación con otros indicadores (algunos difundidos por el propio organismo oficial) nos permite, por lo menos, plantearnos algunos interrogantes.

    Comencemos por el desempeño de algunos indicadores de producción adelantada, que suelen darse a conocer en algunas ramas de la producción en los primeros días de cada mes. El informe de ADEFA de junio consigna un incremento interanual de poco menos del 8% en la producción de automotores. Si bien positivo, el número representa una fuerte desaceleración respecto a los meses previos (se venía creciendo a tasas promedio del 30% en los 12 meses previos). Por el lado del cemento, la producción se desplomó 8.5% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que los despachos al mercado interno, muy correlacionados con la dinámica de la actividad de la construcción, cayeron casi un 11% en dicho periodo. Sin embargo, hasta aquí podemos concederle al EMAE el beneficio de la duda, dado que estos últimos datos son aportados, al fin y al cabo, por cámaras empresarias, esos agoreros que siempre buscan ríos revueltos y ganancias de pescador. Sería mejor, claro, que estudiáramos los datos oficiales, para despejar toda inquietud.

    Nada mejor que observar el comportamiento del Estimador Mensual Industrial, indicador que cuantifica el desempeño de la producción industrial, y que es uno de los que permanece relativamente al margen de las sospechas de manipulación. La industria representa una parte importante del producto (mayor que el agro, desde luego). Según el INDEC, la producción industrial de junio fue un 1.6% superior a la del mismo mes del año pasado, y se contrajo un 4% respecto a mayo. Oh sorpresa, el organismo de estadísticas reconoce un fuerte freno de la producción en junio. Ahora podemos mirar los resultados del EMAE con otros ojos. Sin embargo, es esto suficiente para tantas dudas?. Claro que no. La economía, pese al tan mentado “Modelo Productivo”, está compuesta por otros sectores. Podríamos suponer que, por ahí, el agro tuvo un desempeño fenomenal en junio. La intensificación del lockout en ese mes, los cortes de ruta y el clima enrarecido nos permiten, en una primera instancia, inferir que este no fue el caso. Pero no sólo de agro e industria vive el hombre. Pasemos a los servicios, que representan una parte sustancial de la economía (mayor que el agro y la industria sumados).  Primer candidato: el comercio. Recordemos que una de las consecuencias del conflicto Gobierno-Agro fue la ruptura de la cadena de pagos, por lo que la porción de este sector vinculada con la actividad agropecuaria probablemente no fue la estrella del mes. ¿Y el transporte? Al paralizarse el movimiento de la cosecha y con la economía sin rutas, es poco probable que este sector haya impulsado el crecimiento. Aun así, no todo está perdido. Existe la construcción. ¿Habrá crecido a tasas siderales?. Sin buscar ser aguafiestas, el propio INDEC se encarga de aclarar este último interrogante. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción registró una caída del 6.4% en la serie original respecto al mismo mes del año anterior. De este modo, la construcción queda descartada, por razones obvias, como motor del crecimiento en junio.

    A esta altura, parece que tenemos que resignarnos, tristemente, a no creer en el número mágico del 6.5. Sin embargo, el INDEC puede ensayar una última defensa con un sector que omitimos hasta ahora: la intermediación financiera. Por algún motivo la city puede haber estado de fiesta y, pese a los magros indicadores de otros sectores, quizá traccionó por si sola a la economía. Lamentablemente, si observamos los datos publicados por el BCRA, esta desesperada defensa se desmorona. En efecto, durante el mes de junio los depósitos totales no sólo no crecieron, sino que se contrajeron un 0.65% respecto a mayo (los privados cayeron un 1.6%). Los prestamos al sector privado tuvieron mejor suerte, aunque marcaron una fuerte desaceleración en su tasa de crecimiento, al expandirse apenas 0.66% en el mismo periodo.

    Dadas las limitaciones varias, nos han quedado numerosos sectores por analizar. Pero no es difícil intuir que, salvo que se haya registrado un comportamiento inusual en alguna de las actividades remanentes (e.g. administración pública), el dato publicado por el INDEC el día viernes representa otro capítulo en la destrucción de nuestras estadísticas, con las nocivas consecuencias que dicho accionar acarrea.

     

     

     
c
Crea una nueva entrada
j
Siguiente entrada / Siguiente comentario
k
anterior entrada/anterior comentario
r
Responder
e
Editar
o
mostrar/ocultar comentarios
t
ir al encabezado
l
ir a iniciar sesión
h
mostrar/ocultar ayuda
shift + esc
Cancelar
A %d blogueros les gusta esto: