¿Por fin un poco de racionalidad? 

En los últimos tiempos, particularmente luego del conflicto con el campo, el Gobierno emitió algunas señales en el sentido de buscar corregir en parte ciertos aspectos del modelo que estaban evidenciando sus límites. No es lo mismo un tipo de cambio alto, tasas muy negativas o pelearse con todo el mundo con una brecha del producto enorme como en 2002 (con más de 21% de desempleo y una capacidad ociosa de casi 45%) que en la situación actual de cuasi pleno empleo (dadas las posibilidades de la economía argentina de hoy). Algunos lo ven como un “giro ortodoxo”. Por mi parte, creo que más que ortodoxia, son reacciones de una administración que descubrió que de seguir a fondo con el modelo, tanto en el terreno económico como el político, las chances de un colapso de la economía argentina en el mediano plazo eran altísimas.

¿Cuáles fueron estas medidas? Las dos principales fueron convalidar una apreciación nominal del peso y una cierta suba en las tasas de interés. En efecto, el tipo de cambio, pese al deslizamiento de las últimas semanas, aun se ubica por debajo del de principios de año. La tasa Badlar, por su parte, se ubica unos 4 p.p. por encima de los registros de hace unos meses (previo al conflicto con el campo y la salida de capitales). Asimismo, el BCRA elevó la tasa de pases pasivos en alrededor de 1.25 p.p., aunque aun se encuentran en terrenos muy negativos. Cierto es que las tasas no influyen de manera determinante en el nivel de actividad, dado el bajísimo ratio de los préstamos respecto al producto, pero al elevarse las tasas pasivas se hace más atractivo inmovilizar dinero en los bancos en lugar de cubrirse de la inflación adquiriendo bienes (y generando, al mismo tiempo, demanda).

¿Resultados de este “cambio de rumbo”? La inflación de septiembre podría ubicarse, por primera vez en muchos meses, en un entorno más cercano al 1% que al 2%. ¿Suficiente de ortodoxia? Claro que no. La Presidenta anunció en el día de la fecha la existencia de una propuesta para solucionar definitivamente el tema de los holdouts. Desde ya que las condiciones deben ser mucho más desfavorables para los bonistas que en 2005, pero el hecho en si de cerrar esta cuestión es muy positivo. Claro que para normalizar definitivamente la relación de la Argentina con el mundo hace falta zanjar un tema muuuy espinoso..La intervención del INDEC y el default al que se somete, mes a mes, a los tenedores de títulos indexados. Habrá que estar muy atentos a lo que suceda con las cifras del organismo oficialista (perdón, oficial) en los próximos meses. ¿Veremos algún cambio en esta dirección? ¿Continuaran las medidas económicas, como incipientemente lo hicieron estas semanas, en el terreno de la racionalidad? Es difícil de predecir después de años de comportamientos erráticos. El tiempo lo dirá. Por mi parte, sigo creyendo que la esperanza es lo último que se pierde..